domingo, 18 de diciembre de 2016

Paginas 11-12



Ya es un nuevo día, el motor de un automóvil viejo me volvió a despertar estaba dañado y escupía humo negro sin mencionar el mal olor, lo primero que hice fue correr en dirección a ese lugar llameado circo… como puede logre encontrar el camino, el lugar estaba lleno de remolques, algunos animales y de esa gran carpa de colores llamativos, a los alrededores había árboles, el lugar estaba retirado de la civilización y aun así llegaba mucha gente, intente mirar a través de la carpa pero no conseguí ver nada, por suerte había una bacante y lo extraño fue que conseguí trabajo sin mucho esfuerzo aún no se si lo que conseguí es un buen puesto… logre conseguir el puesto de Payaso no fue necesaria una audición, el dueño del circo solo vio mis ojos y me acepto, —eres perfecto—  recuerdo haberlo escuchado decir. Antes de darme el contrato me pregunto mi nombre al cual no supe responder a lo que él me llamo Clown, por la emoción solo firme, no comprendí en ese momento lo que había sucedido ya que no me fue permitido leer las clausulas. Al llegar el momento de diseñar mi disfraz estuve un buen rato en aquella habitación, ropas de colores alegres, zapatos de gran tamaño, pelucas extravagantes, narices rojas, había de todo, no sabía que elegir, cuando ya me había decidido entro el dueño del circo y volvió a decir lo que había escuchado antes —eres perfecto— no lograba comprender ­­—no necesitas otro traje— dijo muy confiado y sonriente, no deje de mirar el pequeño reloj abandonado en lo más lejano de la habitación todo lleno de polvo hasta que por fin llegó el momento de la función. Mi primera aparición fue un caos trate de dar lo mejor de mí pero fui un gran fracaso, los nervios me invadieron, me quede parado en medio de la pista los payasos de colores alegres me hacían señas para que yo me moviera e hiciera algo, tontamente me reí de ellos de lo que hacían no quise faltar al respeto pero ¡puff! eran muy graciosos, sin querer de la risa hasta me agarre el estómago y caí al suelo por lo débil que seguía, a la gente del lugar les causo gracia, me levante y quería sentarme fui a quitarle la silla a un espectador extrañamente no se molestó le dije en tono burlesco el que se va a la villa pierde su silla” al principio se rio después note como siempre si se molestó ¿Cómo me di cuenta?, el tipo me sujeto de la camisa mal planchada y vieja y me arrojo al piso, por suerte estoy acostumbrado a esos tratos, note como la gente puso cara de asombro los otros payasos fueron ignorados, “ignorar“ palabra y significado que más odio y aborrezco, me levante y sonreí burlonamente y al dar el paso hacia atrás y dirigirme al centro de la pista mi pie entro en una maldita cubeta, grite molesto ¿Quién carajos ha dejado esto aquí?  La gente no paraba de reír, reían de mi sufrimiento el perrito bien entrenado comenzó a ladrarme, cuando caí al suelo se adhirió a mí su pequeño juguete que perseguía sin que me diera cuenta. Intente alejarlo empujándolo con mi pie dentro de la cubeta evitando hacerle daño, pero fue todo lo contrario, mordió el zapato grande y roto de mi otro pie y siguió con mi pantalón, nadie se da cuenta que me está haciendo daño solo ríen y lo vuelven a hacer. No quiero perder este trabajo lo veo como una nueva oportunidad para salir adelante Dios sé que no me has abandonado, la gente no paraba de reír.

No hay comentarios:

Publicar un comentario