Ya
es un nuevo día, el motor de un automóvil viejo me volvió a despertar estaba
dañado y escupía humo negro sin mencionar el mal olor, lo primero que hice fue
correr en dirección a ese lugar llameado circo… como puede logre encontrar el
camino, el lugar estaba lleno de remolques, algunos animales y de esa gran
carpa de colores llamativos, a los alrededores había árboles, el lugar estaba
retirado de la civilización y aun así llegaba mucha gente, intente mirar a través
de la carpa pero no conseguí ver nada, por suerte había una bacante y lo
extraño fue que conseguí trabajo sin mucho esfuerzo aún no se si lo que conseguí
es un buen puesto… logre conseguir el puesto de Payaso no fue necesaria una
audición, el dueño del circo solo vio mis ojos y me acepto, —eres
perfecto— recuerdo haberlo escuchado
decir. Antes de darme el contrato me pregunto mi nombre al cual no supe responder
a lo que él me llamo Clown, por la emoción solo firme, no comprendí en ese
momento lo que había sucedido ya que no me fue permitido leer las clausulas. Al
llegar el momento de diseñar mi disfraz estuve un buen rato en aquella
habitación, ropas de colores alegres, zapatos de gran tamaño, pelucas extravagantes,
narices rojas, había de todo, no sabía que elegir, cuando ya me había decidido entro
el dueño del circo y volvió a decir lo que había escuchado antes —eres
perfecto— no lograba comprender
—no necesitas otro traje—
dijo muy confiado y sonriente, no deje de mirar el pequeño reloj abandonado en
lo más lejano de la habitación todo lleno de polvo hasta que por fin llegó el
momento de la función. Mi primera aparición fue un caos trate de dar lo mejor
de mí pero fui un gran fracaso, los nervios me invadieron, me quede parado en
medio de la pista los payasos de colores alegres me hacían señas para que yo me
moviera e hiciera algo, tontamente me reí de ellos de lo que hacían no quise
faltar al respeto pero ¡puff! eran muy graciosos, sin querer de la risa hasta
me agarre el estómago y caí al suelo por lo débil que seguía, a la gente del
lugar les causo gracia, me levante y quería sentarme fui a quitarle la silla a
un espectador extrañamente no se molestó le dije en tono burlesco “el que se va
a la villa pierde su silla” al principio se rio después note como siempre si se
molestó ¿Cómo me di cuenta?, el tipo me sujeto de la camisa mal planchada y
vieja y me arrojo al piso, por suerte estoy acostumbrado a esos tratos, note
como la gente puso cara de asombro los otros payasos fueron ignorados, “ignorar“
palabra y significado que más odio y aborrezco, me levante y sonreí
burlonamente y al dar el paso hacia atrás y dirigirme al centro de la pista mi
pie entro en una maldita cubeta, grite molesto ¿Quién carajos ha dejado esto
aquí? La gente no paraba de reír, reían
de mi sufrimiento el perrito bien entrenado comenzó a ladrarme, cuando caí al
suelo se adhirió a mí su pequeño juguete que perseguía sin que me diera cuenta.
Intente alejarlo empujándolo con mi pie dentro de la cubeta evitando hacerle
daño, pero fue todo lo contrario, mordió el zapato grande y roto de mi otro pie
y siguió con mi pantalón, nadie se da cuenta que me está haciendo daño solo
ríen y lo vuelven a hacer. No quiero perder este trabajo lo veo como una nueva
oportunidad para salir adelante Dios sé que no me has abandonado, la gente no
paraba de reír.
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