Los
primeros rayos del sol rebotan contra mi cara reflejados en un trozo de cristal
viejo y opaco por el tiempo, el dolor de cabeza es insoportable, las personas
que pasaron la noche en este lugar se han marchado quedando todavía algo de
brasas y un poco de humo, es hora de seguir mi recorrido en esta vida, en busca
de la felicidad pues ya se ha terminado, sigo sin sonrisas en mi rostro, buscando
no encontrarme con falsas esperanzas. Esta vez se atravesó en mi camino el
alcohol un recuerdo más a mi pasado, por un momento me encontré feliz, pero no
me duro mucho. El tiempo es muy cruel sigue avanzando sin detenerse, en cambio
mi corazón se destroza a cada segundo, olvidando mis sueños y los pocos
recuerdos que tengo, esos sueños que nunca se harán realidad, sueños
destrozados y rotos. Viene a mi cabeza un pensamiento que me deja perturbado " Viviendo
en un mundo de pesadilla un mundo de oscuridad interior donde una broma se toma
a mal, donde soy juzgado. Recuerdo haber querido hacer el bien, solo eso";
veo mi reflejo en ese pedazo de vidrio.
Busco ese rayo de luz que llene mi corazón de
felicidad, que me permita retirarme de ese rincón, el rincón del olvido, bebo
la última gota en la botella de alcohol, y nuevamente veo ese reflejo, lo que
veo es un maquillaje que empieza a desvanecerse, debo de estar alucinando, veo
sombras negras en mis ojos que empiezan a correrse, el blanco de la cara se va
mezclando con el color negro que es arrastrado por mis lágrimas, ¿será un
presagio? ¿Sigo ebrio? O simplemente estoy comenzando a perder cordura. Sueño
con el día que mis alas renazcan de las cenizas y que las sombras de la noche
no me siguan señalando. Como un payaso que esconde su sufrimiento tras el
maquillaje, yo escondo mi tristeza detrás de sonrisas fingidas. Al iluminar el sol
la habitacion me doy cuenta que mis manos han dejado de sangrar y del lugar donde me encuentro, es un rincón donde no hay nada, solo soledad
y melancolía, un rincón donde creo que hay esperanza, un rincón donde pueden
renacer mis alas, un rincón donde mi silueta no se pierda, ese lugar es mi destrozado
corazón. Elogio mi estupidez por permitir darme cuenta de mis errores, porqué
de ellos he aprendido mucho y aun así los sigo cometiendo, soy terco, o un
iluso, mis lágrimas vuelven a fluir, brotan lentamente, a través de mis ojos se
pueden ver unas cuantas heridas que no sanan, la desesperación por un
sentimiento que no puedo encontrar,
momentos melancólicos es lo que conservo, siempre tengo que echar a
perder algo, esta vez fue mi vida lo que se pudrió, quisiera saber cómo
terminara pero creo que es muy pronto para eso. El fuego de un cerillo muestra
formas extrañas creo que ya estoy muy mal empiezo a divagar mientras las
observo, el ultimo cigarrillo cae al suelo y se consume, sin darme cuenta me he
vuelto a quedar dormido.