domingo, 27 de noviembre de 2016

Paginas 5-6



Los primeros rayos del sol rebotan contra mi cara reflejados en un trozo de cristal viejo y opaco por el tiempo, el dolor de cabeza es insoportable, las personas que pasaron la noche en este lugar se han marchado quedando todavía algo de brasas y un poco de humo, es hora de seguir mi recorrido en esta vida, en busca de la felicidad pues ya se ha terminado, sigo sin sonrisas en mi rostro, buscando no encontrarme con falsas esperanzas. Esta vez se atravesó en mi camino el alcohol un recuerdo más a mi pasado, por un momento me encontré feliz, pero no me duro mucho. El tiempo es muy cruel sigue avanzando sin detenerse, en cambio mi corazón se destroza a cada segundo, olvidando mis sueños y los pocos recuerdos que tengo, esos sueños que nunca se harán realidad, sueños destrozados y rotos. Viene a mi cabeza un pensamiento que me deja perturbado "Viviendo en un mundo de pesadilla un mundo de oscuridad interior donde una broma se toma a mal, donde soy juzgado. Recuerdo haber querido hacer el bien, solo eso"; veo mi reflejo en ese pedazo de vidrio.

 Busco ese rayo de luz que llene mi corazón de felicidad, que me permita retirarme de ese rincón, el rincón del olvido, bebo la última gota en la botella de alcohol, y nuevamente veo ese reflejo, lo que veo es un maquillaje que empieza a desvanecerse, debo de estar alucinando, veo sombras negras en mis ojos que empiezan a correrse, el blanco de la cara se va mezclando con el color negro que es arrastrado por mis lágrimas, ¿será un presagio? ¿Sigo ebrio? O simplemente estoy comenzando a perder cordura. Sueño con el día que mis alas renazcan de las cenizas y que las sombras de la noche no me siguan señalando. Como un payaso que esconde su sufrimiento tras el maquillaje, yo escondo mi tristeza detrás de sonrisas fingidas. Al iluminar el sol la habitacion me doy cuenta que mis manos han dejado de sangrar  y del lugar donde me encuentro, es un rincón donde no hay nada, solo soledad y melancolía, un rincón donde creo que hay esperanza, un rincón donde pueden renacer mis alas, un rincón donde mi silueta no se pierda, ese lugar es mi destrozado corazón. Elogio mi estupidez por permitir darme cuenta de mis errores, porqué de ellos he aprendido mucho y aun así los sigo cometiendo, soy terco, o un iluso, mis lágrimas vuelven a fluir, brotan lentamente, a través de mis ojos se pueden ver unas cuantas heridas que no sanan, la desesperación por un sentimiento que no puedo encontrar,  momentos melancólicos es lo que conservo, siempre tengo que echar a perder algo, esta vez fue mi vida lo que se pudrió, quisiera saber cómo terminara pero creo que es muy pronto para eso. El fuego de un cerillo muestra formas extrañas creo que ya estoy muy mal empiezo a divagar mientras las observo, el ultimo cigarrillo cae al suelo y se consume, sin darme cuenta me he vuelto a quedar dormido.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Paginas 3-4



 Recuerdo como aquel día la oscuridad cubre todo el lugar donde me encuentro, mis manos temblorosas sosteniendo una colilla de cigarro a punto de terminarse, intente saber cómo se utilizaba y solo me ahogue con el humo, mis ropas de color negro desgarradas parecía que ya eran de tiempo, unos zapatos rotos que impiden que camine bien, un silencio desgarrador intentando tomar partes de mi alma, el dolor de mi corazón es intenso, el viento desequilibrando mis sentidos, estoy mareado y tengo un mal sabor de boca, no sé a dónde me dirijo… no  recuerdo nada acerca de mí, los escalofríos son más continuos, las sombras de la noche tomando formas extrañas, parece que me observan sin perder detalle; los dolores de cabeza insoportables, caigo apresuradamente al suelo, veo un líquido opaco, ¿de dónde proviene? Al revisar en donde caí encontré una planta de gran belleza color rojo, es igual al líquido que brota de mis manos, las espinas de la flor desgarraron mi piel sin embargo el dolor de mi alma es aún más intenso, no consigo levantarme el alcohol que recorre todo mi cuerpo me lo impide.
La oscuridad es cada vez más espesa, apenas y puedo ver mis manos heridas, con mucho trabajo y después de mucho esfuerzo logro levantarme para seguir vagando de un lugar a otro, moviéndome como un péndulo de reloj viejo colgado en una pared, puedo notar claramente  como la gente se ríe de mi sin parar, no dejan de señalarme con su dedo índice, las horas transcurren y no puedo encontrar un lugar cálido para poder dormir, el calor de una familia quizá me reconfortaría, solo me atormento con este tipo de sueños que no podrán ser reales, alguna vez escuche la palabra amor pero no se su verdadero significado, al igual que la palabra familia simplemente broto de mis pensamientos, los parpados comienzan a pesar y mi vista se hace cada vez más borrosa, dirijo mi mirada al cielo nocturno las nubes cubren las estrellas, al parecer la lluvia tiene prisa por hacerse presente y el frio es sofocante.
Conforme seguí caminando encontré un lugar para poder pasar la noche, no soy el único que buscaba un sitio así, es una casa abandonada a punto de derrumbarse. Me cuelo a un rincón, es muy frio, algunas personas se reúnen en este sitio y todos ríen, conviven entre ellos, como siempre solo yo soy ignorado, todos ellos creen tener luz, tontos, solo se engañan —pienso eso en voz alta y rio un poco, voltean a mirarme y siguen en su conversación, permanezco en la oscuridad con un corazón lleno de melancolía, quiero escapar ¿pero escapar a qué? escapar a mí mismo…
Decido avanzar a la luz de una pequeña fogata encendida dentro de un bote de metal algo viejo, apenas y lo lograron encender, calientan sus manos para evitar el frio e inmediatamente me corren hacia la oscuridad, a otra habitación que está lejos de las llamas al mismo rincón frio, —largo de aquí vagabundo este no es tu sitio —dijeron eso mientras me empujaban bruscamente, como a un perro callejero, las sombras no dejan de mirarme, en la luz soy el único con mirada perdida, pero aquí en esta profunda oscuridad  sé que no soy igual a ellos, ¿Cuál es el motivo? ¿Cuál es el precio de la felicidad? Joder, para obtenerla incluso daría la vida. Un pequeño cartón tirado en la habitación parece un buen colchón para pasar la noche y el viejo periódico empolvado con la fotografía de algo que parece ser un ser con alas negras en la portada será una buena cobija; me recuesto y me hago esta pregunta ¿cómo será mi futuro? veo un corazón destrozado a través del tiempo, si ese es mi destino me creo lo suficiente mente fuerte para cambiarlo, pero estoy lleno de heridas. Tengo un pequeño sueño o será un recuerdo vagando en mi memoria, mi espíritu ya no tiene alas se han quemado por mi forma de pensar, recojo las cenizas con mis manos, el viento me las a rebata se esparcen muy rápido. Abro los ojos y una lagrima recorre mi mejilla estoy acompañado de enfermedad de lamentos y sufrimientos, nadie se percata de mi presencia en aquella habitación abandonada, hay demasiado silencio, solo sé que mi corazón pierde vida a cada momento, en mi mirada perdida hay esperanza, solo un pequeño rayo de luz, un sueño por el cual vivir, a la hora de dormir tengo miedo de cerrar los ojos y a la vez ya no quiero despertar.