Recuerdo como aquel día la oscuridad cubre todo el lugar donde me
encuentro, mis manos temblorosas sosteniendo una colilla de cigarro a punto de
terminarse, intente saber cómo se utilizaba y solo me ahogue con el humo, mis
ropas de color negro desgarradas parecía que ya eran de tiempo, unos zapatos
rotos que impiden que camine bien, un silencio desgarrador intentando tomar
partes de mi alma, el dolor de mi corazón es intenso, el viento desequilibrando
mis sentidos, estoy mareado y tengo un mal sabor de boca, no sé a dónde me
dirijo… no recuerdo nada acerca de mí,
los escalofríos son más continuos, las sombras de la noche tomando formas
extrañas, parece que me observan sin perder detalle; los dolores de cabeza
insoportables, caigo apresuradamente al suelo, veo un líquido opaco, ¿de dónde
proviene? Al revisar en donde caí encontré una planta de gran belleza color
rojo, es igual al líquido que brota de mis manos, las espinas de la flor
desgarraron mi piel sin embargo el dolor de mi alma es aún más intenso, no
consigo levantarme el alcohol que recorre todo mi cuerpo me lo impide.
La oscuridad es cada vez más
espesa, apenas y puedo ver mis manos heridas, con mucho trabajo y después de
mucho esfuerzo logro levantarme para seguir vagando de un lugar a otro,
moviéndome como un péndulo de reloj viejo colgado en una pared, puedo notar
claramente como la gente se ríe de mi
sin parar, no dejan de señalarme con su dedo índice, las horas transcurren y no
puedo encontrar un lugar cálido para poder dormir, el calor de una familia
quizá me reconfortaría, solo me atormento con este tipo de sueños que no podrán
ser reales, alguna vez escuche la palabra amor pero no se su verdadero
significado, al igual que la palabra familia simplemente broto de mis
pensamientos, los parpados comienzan a pesar y mi vista se hace cada vez más
borrosa, dirijo mi mirada al cielo nocturno las nubes cubren las estrellas, al
parecer la lluvia tiene prisa por hacerse presente y el frio es sofocante.
Conforme seguí caminando
encontré un lugar para poder pasar la noche, no soy el único que buscaba un
sitio así, es una casa abandonada a punto de derrumbarse. Me cuelo a un rincón,
es muy frio, algunas personas se reúnen en este sitio y todos ríen, conviven
entre ellos, como siempre solo yo soy ignorado, todos ellos creen tener luz,
tontos, solo se engañan —pienso eso en voz alta y rio un poco, voltean a
mirarme y siguen en su conversación, permanezco en la oscuridad con un corazón
lleno de melancolía, quiero escapar ¿pero escapar a qué? escapar a mí mismo…
Decido avanzar a la luz de una pequeña
fogata encendida dentro de un bote de metal algo viejo, apenas y lo lograron
encender, calientan sus manos para evitar el frio e inmediatamente me corren
hacia la oscuridad, a otra habitación que está lejos de las llamas al mismo rincón
frio, —largo de aquí vagabundo este no es tu sitio —dijeron eso mientras me
empujaban bruscamente, como a un perro callejero, las sombras no dejan de
mirarme, en la luz soy el único con mirada perdida, pero aquí en esta profunda
oscuridad sé que no soy igual a ellos, ¿Cuál
es el motivo? ¿Cuál es el precio de la felicidad? Joder, para obtenerla incluso
daría la vida. Un pequeño cartón tirado en la habitación parece un buen colchón
para pasar la noche y el viejo periódico empolvado con la fotografía de algo que
parece ser un ser con alas negras en la portada será una buena cobija; me
recuesto y me hago esta pregunta ¿cómo será mi futuro? veo un corazón
destrozado a través del tiempo, si ese es mi destino me creo lo suficiente mente
fuerte para cambiarlo, pero estoy lleno de heridas. Tengo un pequeño sueño o será
un recuerdo vagando en mi memoria, mi espíritu ya no tiene alas se han quemado
por mi forma de pensar, recojo las cenizas con mis manos, el viento me las a
rebata se esparcen muy rápido. Abro los ojos y una lagrima recorre mi mejilla
estoy acompañado de enfermedad de lamentos y sufrimientos, nadie se percata de
mi presencia en aquella habitación abandonada, hay demasiado silencio, solo sé
que mi corazón pierde vida a cada momento, en mi mirada perdida hay esperanza,
solo un pequeño rayo de luz, un sueño por el cual vivir, a la hora de dormir tengo
miedo de cerrar los ojos y a la vez ya no quiero despertar.
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