En este mundo de luz y sombras
hay historias que merecen ser contadas, otras tantas que nunca ven la luz del
día, algunas historias son de éxito y otras de fracaso, algunas de amor y otras
de desamor algunas tan épicas que han sido grabadas en la historia, y otras,
hay otras que nunca quedan en la memoria de alguien; este día, este día tengo
el gusto de contar la historia de un hombre, un hombre que conocí por
casualidad, se trata de una persona que no podía encontrar lo que más deseaba y
vivía entre sombras, ocultando el dolor que lo consumía ante una sociedad que
solo busca lo que le conviene, —parecerá gracioso o dirán que es una estupidez
con el hecho de mencionarlo de esta manera— pero bueno, seguiré contando—. La
luz parecía haberlo abandonado del todo mientras caminaba solo por las calles
oscuras del lugar donde vivía, la soledad era su única compañera, el rincón del
olvido, era su única opción, las sombras parecía que le observaban, sus alas
quemadas por su forma de pensar, recuerdo el primer día que le mire, la ceniza
de un cigarro tirada en el suelo junto con las lágrimas de su dolor al lado de
una botella de alcohol. Su mirada reflejaba angustia, como si llevara un gran
peso, parecía un simple vagabundo, pero había algo diferente del resto, en el
bolsillo de su traje llevaba una rosa marchita con un listón color rojo atado
en forma de moño. Tembloroso y sin fuerza alguna, note como se dio cuenta de mi
presencia, voltio a verme y sonrió, fue tanta la curiosidad que me acerque un poco
temeroso, note como estaba lleno de heridas, pregunte ¿que si se encontraba
bien? Volvió a sonreír y me pregunto ¿Qué harías o que estás dispuesto a hacer
por encontrar la felicidad? Medite un momento sobre mi respuesta.
El día estaba lluvioso y con neblina,
el parque estaba casi vacío, la gente bien abrigada caminaba con su paraguas y
sus botas de hule volteaban en dirección a donde yo estaba, pero no era a mí a
quien veían, en el otro extremo de la banca estaba esa persona seria bajo la
lluvia; note en su mirada también mucha tranquilidad,
sus ropas demasiado gastadas, me le quede viendo y volvió a sonreír, tomaba
dulcemente de su bolsa en el pecho la rosa roja algo marchita, quise saber más
de esa persona y en seguida comencé a preguntar ¿quién eres tú? Y ¿cómo te
llamas? como me llamo... eso es algo que sigo sin recordar, mi nombre, mi nombre
lo he olvidado caballero, sobre ¿quién soy yo? es una respuesta muy larga y
tengo el suficiente tiempo para contarla, pero... y ¿tú tienes el suficiente
tiempo? —dijo mientras un pétalo de la rosa caía al piso
tambaleando por el viento en dirección a un pequeño charco cerca de sus pies.
Saque el pequeño reloj de bolsillo y lo mire de reojo —el tiempo es algo que
suele detenerse para algunas personas —dijo mientras comenzaba a relatarme su
respuesta o mejor dicho esta pequeña historia.
nunca sabes cuando puedes sentir empatía con la historia de vida personal de cada uno (8) todas las historias son validas y no pueden ser juzgadas :) y como dicen... no es lo mismo el que lo analiza al que lo vive
ResponderEliminarwoow amiga me gusto mucho tu comentario, gracias
Eliminar¡Definitivamente es una historia que te atrapa desde el principio!
ResponderEliminargracias por tu comentario carnal, motivo mas para seguir con este proyecto
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