—Me
llamo por mi nombre. —No, señor, no.... Yo quiero que les diga, ¿cuál es su
nombre de pila? —¿Eléctrica? Dije en un tono muy burlón y poniendo mis manos a
la altura de mis orejas sacudiendo las manos como si fueran las mismas. —No,
no... Mire, a la hora de comer, su mamá cómo lo llama. Mientras me zarandeaba
para que le diera mi respuesta le dije:
—
Me grita... ¡A comer!
—Mire más fácil, para que me entienda ¿a la hora de pasar lista, su maestra como le dice? —Cuando no sé qué contestar me dice burro... ¿Entonces quiere que todos le digan burro verdad amigo? Ah, no, eso sí que no...
—Entonces dígales ¿Cómo se llama? ¿Cómo le dicen? ¿Cómo le nombran? ¿Cómo le gritan? En ese momento recordé que ayer por la mañana un compañero payaso decía que quería ser como Arlecchino el famoso Arlequín y pensé en decir ese nombre como mi nombre artístico, pero me equivoque al pronunciarlo y dije —Yo me llamo “Arlechio” con una voz muy baja. —Bueno entonces usted dígales: amiguitos yo me llamo así...
—Bueno…Amiguitos,
yo me llamo así... ¡Así!...
—Así no... ¡Que les diga su nombre! —Dijo mi compañero con tono enojado. —pero no se enoje sir... Yo me llamo Arlechio y lo pronuncie con una voz muy fuerte. —bueno amiguitos y amiguitas, damas y caballeros, acaban de conocer formalmente a el nuevo integrante de este Circo lleno de alegrías y risas donde los sueños se pueden hacer realidad, —dijo el maestro de ceremonias saliendo paso a paso hasta llegar al centro del escenario, acabando así mi acto improvisado y siguieron con la rutina que lleven preparada: números de magia, mímicas y algunos concursos.
—Así no... ¡Que les diga su nombre! —Dijo mi compañero con tono enojado. —pero no se enoje sir... Yo me llamo Arlechio y lo pronuncie con una voz muy fuerte. —bueno amiguitos y amiguitas, damas y caballeros, acaban de conocer formalmente a el nuevo integrante de este Circo lleno de alegrías y risas donde los sueños se pueden hacer realidad, —dijo el maestro de ceremonias saliendo paso a paso hasta llegar al centro del escenario, acabando así mi acto improvisado y siguieron con la rutina que lleven preparada: números de magia, mímicas y algunos concursos.
Acabada
la función estaba vulnerable bajo el manto de la noche, quitándome el
maquillaje en la oscuridad donde nadie podrá ver mi verdadero rostro; me pondré
el maquillaje antes de que de nuevo sea mi turno en la siguiente función, la cara ligeramente blanca con sombras negras
y unos retoques de color negro que parecía hollín y las pequeñas lagrimas
pintadas que me hacen recordar todo mi sufrimiento pero en un tono burlesco, no
tengo el papel estelar solo el de payaso “tramp” Viendo todos mis fracasos a
través del reflejo en el cristal, veo como pasa la felicidad una y otra vez al
igual que el tiempo, viendo como pasa su silueta sin poder mirar su rostro y
veo el baúl en aquel rincón empolvado, pero sonrió al recordar ese nombre dicho
en la pista “Arlechio”.