domingo, 19 de marzo de 2017

Paginas 37-38



Intentando salir de la profunda oscuridad que me rodea muy tímidamente ante la luz en los ojos de la gente que me rodea, abro la puerta para salir a este nuevo día, el circo no abrió sus puertas, fue un día de descanso después de lograr consumir el fuego se merecían un buen descanso, todos vestían de ropas normales, sus atuendos quedaran guardados en un estante hasta nuevo aviso…
El dueño del circo se encontraba mejor de salud y salió a saludar a todos los integrantes, incluso a todos les regalo una sonrisa y felicitaba por haber hecho un buen trabajo.
Las gradas vacías hacían que el escenario se sintiera nostálgico los animales encerrados descansaban de su maltrato y los arrogantes domadores se sentían frustrados pues no tenían nada que hacer, el juego de cartas ya no les satisfacía, los payasos descansaban bajo un árbol acostados sobre unas hamacas muy cómodamente,  las contorsionistas veían a los musculosos forzudos ejercitarse, el mago no salió de su remolque, algunos decían que estaba meditando hasta que se escuchó su ronquido quitándole lo sorprendente, los acróbatas y equilibristas habían salido al pueblo por suministros, las edecanes acompañaban al jefe, la familia de trapecistas practicaba su doble salto mortal, porque en las últimas dos funciones habían fallado, y mientras tanto yo aprendía de los malabaristas los mas que podía observaba en la distancia sentado sobre un cajón de madera, y en seguida note que el hermano menor del jefe no estaba en ningún lado.

Las horas pasaron, nadie se formó para comer y en la cena todos estuvimos presentes sentados alrededor de una gran mesa improvisada, es ambiente era muy bueno hasta que empezó a llover de nuevo, cada quien corrió a ocultarse de la lluvia a sus respectivos remolques, yo fui el único que camino disfrutando de cada gota como mojaba se desvanecía al chocar con el piso, disfrutaba de ese anochecer.

—buenas noches tramp. —dijo el hermano menor del jefe.
—buenas noches sir, tenga cuidado no se valla a mojar respondí.
—Está bien Arlechio, solo venía a preguntar si no has visto algo raro últimamente. — como a que se refiere, le dije sin saber a qué se refería.

—no es nada solo decía, se ve que va hacer mucho frio de madrugada, te recomiendo no salir.
—gracias sir que pase buena noche también le recomiendo se abrigue bien, se lo decía mientras se alejaba perdiéndose entre la oscura noche.

Esa conversación fue muy extraña, a de más de que en todo el día no se encontraba dentro de los limistes de este circo, fui a tomar agua y al mirar a través de  la ventana vi que la misma silueta de aquella noche, se dirigía hasta donde me encontraba, en cada paso que daba mi cuerpo temblaba de miedo y al mismo tiempo alegría, el vaso de agua que sostenía al ser de vidrio se rompió por la presión ejercida, de mis manos brotaba un líquido de color rojo fluía constantemente,  esa luz se aproximaba a mí con pasos lentos, y al estar tan cerca de mí me quede anonadado al ver que se trataba de una chica que desprendía esa luz.

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