Permanecí
mucho tiempo en el centro de la pista el tiempo paso y la botella de alcohol seguía
con la misma cantidad, ya todos se habían marchado a dormir, todo estaba en
completa oscuridad y en absoluto silencio, de pronto se encendió el apuntador y
su luz me encandilo, me cubrí los ojos deprisa para poder ver quien lo había
encendido. Se vio la silueta de una persona que bajaba entre las gradas —así
que tú eres el dichoso “vagabundo” —dijo mientras bajaba uno a uno los
escalones. Su voz se me hizo muy familiar ¿Pero ¿dónde la he escuchado? reflejaba un poco de su procedencia.
—Bravo,
bravo, bravissimo, no superas mis expectativas —comenzó aplaudir mientras
caminaba directo a mí, estando ya muy cerca se detuvo a una cierta distancia
entre la penumbra. Eres algo… diferente —dijo en tono prepotente, mientras
encendía un puro con mucha elegancia y delicadeza, el mismo fuego del fosforo
no ilumino completamente su rostro y no pude ver quien era aquella persona.
—Quiero saber ¿Qué escondes debajo de todo
ese maquillaje? ¿Qué es lo que piensas de los cambios hechos por mí? vamos
respóndeme, tengo curiosidad por saber que hay debajo de ese disfraz nefasto, vamos
impresióname muestra tu naturaleza.
Hay palabras que dañan mucho, los
sentimientos del corazón son nulos ante una sociedad corrompida, mientras lo
sueños se van desvaneciendo poco a poco dentro de tristezas ganadas en un mundo
de ensueño, con un aura apagada por la soledad, dentro del vació que guarda mi
corazón se encuentra muy cerca la melancolía, que lastima mis sentidos y mueren
muy lentamente, desangrados por los recuerdos de la oscuridad que cobija mi
alma con anhelos —eso es parte de lo que puede encontrar debajo de este
maquillaje y de este disfraz nefasto como lo llamas —dije sin vacilar lo que
pensaba en ese preciso momento. Comenzó a reír dando unos pasos al frente en el
momento que se acercó a la luz del apuntador vi su rostro, era el mismo rostro
del jefe, pero vestido con ropas finas de marca, me quedé muy sorprendido —nos
vemos mañana temprano no llegues tarde a tus labores —dijo mientras se marchaba
a su dormitorio.
Me
dio la espalda y camino hacia la salida sacando el humo del puro con forma de
dona, que había sido todo esto, tanta arrogancia y prepotencia reunidas en una
sola persona, me sentí un poco intrigado no lo pude evitar soy muy curioso.
Pensando
un momento en lo sucedido sobre esta persona; no puede ser el jefe supongo que
era el hermano menor del verdadero jefe. Decidí salir a caminar un momento para
despejar mi mente hacia el pueblo y comprar unos cigarrillos, comenzaban a
sentirme ansioso si no los consumía, el reloj del centro marcaba las 10:45 pm y
todavía había gente en las calles algunos con prisa por el motivo de llegar a
su hogar, otros solo vagando sin ninguna preocupación, algunos me dirigían una
mirada que estaba llena de burlas cuando pasaba cerca de ellos, ya me estoy
acostumbrando, casi era media noche no podía olvidar la escena en el centro de
la pista con el supuesto “nuevo jefe“. El cielo parecía que se disponía a
llorar con quejidos en forma de rayos produciendo ese sonido abrumador llamado
trueno, no pasaron ni 10 min cuando la lluvia se soltó con demasiada fuerza, la
gente empezó a correr como si se tratara de un asalto o algo parecido corrían a
cubrirse del agua, trate de encender un cigarrillo pero el agua me lo impidió
se mojó en un santiamén, valla que tonto soy, seguí caminado con pasos muy
lentos con mi ropa empapada me pare enfrente de una tienda que según tenia
servicio las 24 hrs. Cuando me vio el encargado serró la ventanilla
pronunciando algunas palabras que no les puse atención, el agua corrió todo mi
maquillaje, estaba comenzando a llover aún con más intensidad sin importarme
seguí caminando hacia la gran carpa que se veía a lo lejos me dirigía a mi
hogar.
El
camino estaba muy resbaloso y feo ya no había nada de gente por las calles
todos encerrados en sus casas, un rayo cayó en un poste y provoco un apagón, la
oscuridad fue inevitable haciendo que el camino fuera más difícil, no di ni 3
pasos cuando resbalé cayendo de una banqueta, por fortuna no fue nada grabe,
pero el dolor del golpe impidió que me pusiera en pie en el momento, cerré los
ojos un instante y al abrirlos vi la silueta de ese ser, de ese ángel que
desprendía una luz brillante quedándome en la penumbra de su radiante luz.
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