domingo, 5 de marzo de 2017

Paginas 33-34



Permanecí mucho tiempo en el centro de la pista el tiempo paso y la botella de alcohol seguía con la misma cantidad, ya todos se habían marchado a dormir, todo estaba en completa oscuridad y en absoluto silencio, de pronto se encendió el apuntador y su luz me encandilo, me cubrí los ojos deprisa para poder ver quien lo había encendido. Se vio la silueta de una persona que bajaba entre las gradas —así que tú eres el dichoso “vagabundo” —dijo mientras bajaba uno a uno los escalones. Su voz se me hizo muy familiar ¿Pero ¿dónde la he escuchado?  reflejaba un poco de su procedencia.
—Bravo, bravo, bravissimo, no superas mis expectativas —comenzó aplaudir mientras caminaba directo a mí, estando ya muy cerca se detuvo a una cierta distancia entre la penumbra. Eres algo… diferente —dijo en tono prepotente, mientras encendía un puro con mucha elegancia y delicadeza, el mismo fuego del fosforo no ilumino completamente su rostro y no pude ver quien era aquella persona.  
 —Quiero saber ¿Qué escondes debajo de todo ese maquillaje? ¿Qué es lo que piensas de los cambios hechos por mí? vamos respóndeme, tengo curiosidad por saber que hay debajo de ese disfraz nefasto, vamos impresióname muestra tu naturaleza.
 Hay palabras que dañan mucho, los sentimientos del corazón son nulos ante una sociedad corrompida, mientras lo sueños se van desvaneciendo poco a poco dentro de tristezas ganadas en un mundo de ensueño, con un aura apagada por la soledad, dentro del vació que guarda mi corazón se encuentra muy cerca la melancolía, que lastima mis sentidos y mueren muy lentamente, desangrados por los recuerdos de la oscuridad que cobija mi alma con anhelos —eso es parte de lo que puede encontrar debajo de este maquillaje y de este disfraz nefasto como lo llamas —dije sin vacilar lo que pensaba en ese preciso momento. Comenzó a reír dando unos pasos al frente en el momento que se acercó a la luz del apuntador vi su rostro, era el mismo rostro del jefe, pero vestido con ropas finas de marca, me quedé muy sorprendido —nos vemos mañana temprano no llegues tarde a tus labores —dijo mientras se marchaba a su dormitorio.
Me dio la espalda y camino hacia la salida sacando el humo del puro con forma de dona, que había sido todo esto, tanta arrogancia y prepotencia reunidas en una sola persona, me sentí un poco intrigado no lo pude evitar soy muy curioso.
Pensando un momento en lo sucedido sobre esta persona; no puede ser el jefe supongo que era el hermano menor del verdadero jefe. Decidí salir a caminar un momento para despejar mi mente hacia el pueblo y comprar unos cigarrillos, comenzaban a sentirme ansioso si no los consumía, el reloj del centro marcaba las 10:45 pm y todavía había gente en las calles algunos con prisa por el motivo de llegar a su hogar, otros solo vagando sin ninguna preocupación, algunos me dirigían una mirada que estaba llena de burlas cuando pasaba cerca de ellos, ya me estoy acostumbrando, casi era media noche no podía olvidar la escena en el centro de la pista con el supuesto “nuevo jefe“. El cielo parecía que se disponía a llorar con quejidos en forma de rayos produciendo ese sonido abrumador llamado trueno, no pasaron ni 10 min cuando la lluvia se soltó con demasiada fuerza, la gente empezó a correr como si se tratara de un asalto o algo parecido corrían a cubrirse del agua, trate de encender un cigarrillo pero el agua me lo impidió se mojó en un santiamén, valla que tonto soy, seguí caminado con pasos muy lentos con mi ropa empapada me pare enfrente de una tienda que según tenia servicio las 24 hrs. Cuando me vio el encargado serró la ventanilla pronunciando algunas palabras que no les puse atención, el agua corrió todo mi maquillaje, estaba comenzando a llover aún con más intensidad sin importarme seguí caminando hacia la gran carpa que se veía a lo lejos me dirigía a mi hogar.
El camino estaba muy resbaloso y feo ya no había nada de gente por las calles todos encerrados en sus casas, un rayo cayó en un poste y provoco un apagón, la oscuridad fue inevitable haciendo que el camino fuera más difícil, no di ni 3 pasos cuando resbalé cayendo de una banqueta, por fortuna no fue nada grabe, pero el dolor del golpe impidió que me pusiera en pie en el momento, cerré los ojos un instante y al abrirlos vi la silueta de ese ser, de ese ángel que desprendía una luz brillante quedándome en la penumbra de su radiante luz.

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