domingo, 22 de octubre de 2017

Paginas 99-100



Comenzaba un nievo día, el sol empezaba a asomarse en el Este, justo lo que hacía falta para calentar esa celda fría, el coñac estaba por terminarse, en el suelo se encontraba dormido Arlechio…

Por otra parte, el señor adinerado estaba justo por tocar la puerta de uno de los mozos, no podía ocultar su enojo en su rostro, se abrió la puerta de par en par y el mozo de forma educada saludo:

—¡Bueno días mi señor! ¿Por qué tengo el honor de su visita?

—Bien sabes por qué estoy aquí, —respondió el señor adinerado con mucho enojo.

—bueno vera… la verdad es que decidimos dar más tiempo a que avancen con la construcción de las viviendas para que cuando se vengan abajo todo sea más doloroso y quede la gente sin esperanza alguna, se nos ocurrió antes de detonar, pero si gusta en este momento detonamos, todo esta listo.

—Muy bien, hasta que se les ocurre algo bueno a demás la otra parte del plan sigue en marcha; tienes dos días más, en dos días más esos muros tendrán que caer. —así será señor no se preocupe —le respondió el mozo de forma educada.


En el pueblo el ángel de luz cuya luz y alas se habían desvanecido, daba un recorrido por las calles, el día comenzaba a nublarse y todo indicaba que se aproximaba la lluvia, el señor amable acompañaba al ángel de luz en su búsqueda hasta que decidieron separarse para abarcar más territorio.

—Le parece que yo tome esta ruta y usted tome esta otra, y nos encontraremos en el centro del pueblo —dijo el señor amable—.

—Es una buena idea —respondió el ángel de luz—-.


El camino que tomaron los llevaría a una tarde llena de amargura y ellos no se lo esperaban. El ángel de luz comenzó a caminar y volteaba a todos lados, muy angustiada pues no sabía nada de Arlechio; el hombre amable preguntaba entre sus conocidos si alguien lo había visto, nadie sabía nada, todo lo que veían era a la gente que trabajaba duro para restaurar lo que un día fue un pueblo lleno de magia.


 —Se encuentra my lady, noto que está preocupada por algo, dígame si le puedo ayudar —dijo el hombre adinerado al ángel de luz al mismo tiempo que ofrecía su mano para saludar—.

—Si, vera ando buscado a Arlechio, el hombre que me acompañaba cuando nos conocimos la otra vez. —ya lo recuerdo, fue la vez que desprecio mi invitación, pero pierda cuidado yo no soy rencoroso —¿no lo ha visto? —No, no lo he visto, pero… acompáñeme podemos preguntar en estas casas. 


Comenzaron preguntando en cada una de las casas que se encontraban en el camino hasta que, al tocar en una de esas casas, el rostro del ángel de luz cambio completamente, era una casa abandonada, la puerta se mantenía en pie, los muros de enfrente estaban regados por todo el piso, nadie vivía allí, y en la pared del fondo se veía escrito con letras grandes “me voy al otro pueblo odio este lugar, nos vemos después… firma Arlechio”    

domingo, 15 de octubre de 2017

Paginas 97-98



El sonido de las cadenas que me apresaban era lo único que se podía escuchar entre todo ese silencio, la desesperación comenzaba a invadir mi ser, no sabía las verdaderas intenciones del porque yo estaba allí encerrado, prisionero, lejos de mi ángel de luz radiante, buscando la respuesta en aquellas palabras que pronunció el hombre misterioso y después de un rato de repasar una y otra vez esa conversación, de repasar estudiar la situación y esa silueta concluí que detrás de todo esto se encontraba el señor adinerado, todo comenzaba tener sentido, pero aun no entiendo porque tengo que estar prisionero. 


Los dos hombres regresaron muy pronto y discutían entre ellos, uno grito algo acerca de no podrían hacer eso, otro grito que era necesario, que ya estaba harto de vivir así y que esa era su única oportunidad de mejorar, comenzó a tirar todo a su paso mientras su compañero le decía que se calmara.


—No puedo creerlo, no puedo creer que vallamos a hacer eso, no lo puedo creer.


—Es mejor que te hagas a la idea, y no hay punto de retorno, una vez que entras no podrás salir, ya hemos sido marcados compréndelo.


—Creo que tienes razón, aun así, es gente inocente, no podré vivir con todo este sentimiento de culpa, tan solo ve a ese pobre hombre vestido de payaso el jefe planea matarlo y aun así lo tratas como a un maldito perro.

—Es solo un vagabundo desafortunado que se cruzó en este camino, además es algo que siempre quise hacer por puro capricho, lástima que no pueda mutilar un poco a ese hombre. 


—A caso eres un demente, ¿qué es lo que pensabas hacer? ¿Mutilarlo? No lo puedo creer ¿qué clase de psicópata eres? Aun no puedo creer que por mi cabeza paso el hecho de poder hacerlo, no pensé que el jefe llegara a cometer dichas acciones, yo no podré dormir, no podré ver a los aojos a mi familia nunca más, solo quiere lo mejor para ellos, pero sé que esta no es la manera.

—Hombre que cosas dices, esto es un trabajo que no cualquiera realizaría, y si tú lo haces demostraras tu hombría, y seremos sus manos derechas e izquierdas del jefe, nos ganaríamos su confianza.

—Sea como sea, el jefe no tardara en venir y nos preguntara ¿porque no se han caído esas construcciones? ¿Qué le vamos a decir? ¡Esto pinta muy mal! —Tranquilo ya se me ocurrirá algo —dijo el mozo malvado al mismo tiempo que se sentaba en una silla—.

—Es momento de que ese vagabundo coma algo, y si serán de sus últimas comidas, al menos en mis manos esta que disfrute de algo bueno.

—¡Hey! a donde llevas eso, regresa aquí con eso, es muy difícil de conseguir en estos tiempos.


Ya no se escuchaba que discutieran, sin embargo, me di cuenta que uno de los mozos no era malo, y ese mozo talvez sea mi salida de este lugar; enseguida se abrió la puerta, un mozo entro con una botella de coñac y una comida que incluía carne.

—Es mejor que disfrutes de esto lo más que puedas, lo que viene no es personal —se marchó después de decir esas palabras—.
Y allí estaba nuevamente el alcohol, justo enfrente de mí, justo lo que había dejado en el pasado.

domingo, 8 de octubre de 2017

Pagias 95-96



Casi era la media noche una silueta se distinguía entre la puerta, no podía apreciar el rostro, tenía la mano dentro de los bolsillos del pantalón hablaba con los mozos acerca de un plan, la noche estaba fría y se podía escuchar los cantos de los búhos, se escuchaba el sonido de lo que parecía ser un rio, el lugar era muy húmedo y entre una de las paredes escurría agua.

—Así que esta misma noche caerán algunos muros, maldita sea si no fuera por esos forasteros que se entrometieron dando falsas esperanzas, y la humillación de parte de su acompañante de este estudio payaso.
—¿qué vamos a hacer con este sujeto jefe? —pregunto impaciente uno de los mozos—.
 
—Voy a destrozar esa felicidad que se aprecia en sus ojos, regresare la humillación y después este sujeto será el primer ejecutado en público así me tendrán respeto, por el momento no le hagan ningún daño y manténganlo con vida, así esa ejecución marcara el principio de una nueva historia sobre este pueblo de porquería.

—Está bien jefe, solo recuerde esa la promesa que nos hizo —dijo el mozo que era amable con Arlechio—.
—no debes cuestionarme basura, esa promesa la voy a cumplir así que sigue con estos malditos planes y sigue haciendo tu trabajo —respondió el hombre adinerado y se marchó—.
Aunque hablaban bajo Arlechio reconoció perfectamente el tono de voz, no pudo escuchar todo lo que estaban hablando, entro lo que balbuceaban identifico 3 palabras, derrumbar, matar y humillar.
—Si tan solo pudiera escapar —pensaba y se decía así mismo Arlechio—.
En seguida de que se fue el hombre adinerados entro uno de los mozos con algo de agua, —te ves muy débil, vamos toma más agua enseguida te traeré algo de comer, ya que no podremos venir hasta el día de mañana porque hay algo importante que tenemos que hacer —Dijo el mozo amablemente—.

Enseguida entro el otro mozo y le arrojo la comida al piso —come lo que puedas basura ya que… —se quedó callado y no termino la frase—.
Después de ese incidente salieron los dos mozos de la habitación y se dejó de escuchar ruido, todo estaba tan callado y en completa oscuridad.