—Seguro
que está bien este sujeto, no ha despertado desde la tarde —le echamos agua fría
con eso seguro que despierta —tranquilo dijo el jefe que no lo molestáramos por
ahora hasta que cumpla su objetivo, sus indicaciones fuero precisas, al
regresar y quiere hablar con este sujeto—.
Empiezo
abrir los ojos un poco de luz se asoma por debajo de la puerta, seguramente ya
es de noche, no sé cuánto tiempo estuve inconsciente, mi estómago pide comida…
—Por
fin despiertas estúpido payaso —tranquilo porque le dices así —El jefe dijo que
no podíamos tocarlo, pero nunca dijo que le pudiera decir lo que yo quería —dijo
muy molesto uno de los mozos del hombre rico —.
—Se
supone que debemos cuidar de este engendro de porquería.
—Puedes hacer que al menos su estancia
aquí no sea más mierda de lo que ya es.
—baja
tu tono de voz conmigo idiota.
—Porque
estamos peleando entre nosotros hay que calmarnos, sé que queremos estar en
nuestras casas o mejor dicho lo que queda de ellas, gracias a que estamos
haciendo esto podremos llevar alimento a nuestras familias
—Tienes
razón, ya estoy calmado.
—¡hey!
No lo tomes personal —dijo el mozo a su prisionero—.
Por
otro lado, muy a lo lejos en la casa de la persona amable, contemplaba la mitad
del collar el ángel de luz sentada en una silla con cara de preocupación, cerca
estaba una taza de té que el señor amable le había ofrecido.
—Tranquila
debe de estar bien tal vez solo se perdió en el camino de regreso a este lugar,
el lugar no tiene la iluminación adecuada, deberías de tomar el té, no has
comido nada —dijo el señor amable—.
—Gracias
por su amabilidad no sé cómo pagarle por lo que está haciendo —respondió el ángel
de luz—.
En
la tarde el ángel de luz estuvo dando palabras de ánimo para todos los que se
quedaban a escucharla, de cómo la unión hace la fuerza y que podrían solucionar
lo que la catástrofe había dejado, sus palabras comenzaban a tocar los
corazones de las personas desesperadas y se empezaban a ayudar unos a otros, en
un día lograron sacar más escombro de lo que hacían individualmente además de
que convivían más, la misma gente se empezaba a dar ánimos; Eso no le gusto
para nada a el hombre rico que pensaba dirigir al pueblo a su antojo, pero principalmente
quería hacerse de más territorio y el control total.
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