Cautivo
La
habitación esta oscura, se escuchan varias voces, me encuentro aturdido y no
puedo identificar que dicen, mis ojos están vendados… —Es seguro si lo dejamos
encadenado como a un perro —El jefe dijo que no quería que lo maltratáramos —le
dijo uno mozo a su compañero—.
No
tengo noción de donde me encuentro, estoy encadenado de un pie y manos, no
tengo mucha movilidad, lo único que puedo hacer es sentarme en el suelo y
esperar —pobre vagabundo que hizo para merecer eso —no hizo nada solo es un
capricho del jefe, ya sabes todo lo que quiere se le ha de conceder, así ha
sido siempre —tienes razón nosotros solo tenemos que obedecer, somos esclavos de
su voluntad—.
El
sonido de la puerta al abrir capto mi atención por su rechinido —seguro que
tienes sed amigo, no lo tomes a mal, esto no es personal —solo es un maldito
trabajo por el que nos van a pagar muy bien —tranquilo no debes de hablar de más,
si tienes sed mueve la cabeza.
Cuando
sentí el agua en mis labios no duce en tomar toda la que puede, ni siguiera me comí
el desayuno y no tenía fuerza, enseguida después de que se terminó el agua se
marcharon ¿o no?... Las voces se volvieron a escuchar detrás de la puerta, me
tranquilice al saber que por el momento estaba a salvo y que sus intenciones no
eran malas.
Paso
el tiempo y todo quedo en silencio, el recuerdo de mi ángel de luz radiante me mantenía
distraído y a la vez preocupado, ya que no sabía si se encuentra bien o está en
la misma situación que yo, que fue lo que hice para merecer esto…
Los
recuerdos que conservo del circo también vienen salen a flote, la principal razón
por la que decidí llegar hasta ese nuevo lugar fue porque el circo y gente los
considero mi familia.
—vaya,
vaya así que ya lo tienen cautivo, buen trabajo chicos —dijo el jefe de los dos
hombres—.
—La
verdad fue demasiado fácil señor—.
Mi
respiración es agitada, mi corazón se empieza a acelerar, lo único que faltaba
justo en ese momento empiezo a perder el conocimiento otra vez…
No hay comentarios:
Publicar un comentario