domingo, 10 de septiembre de 2017

Paginas 87-88



—Escuchen bien, estas tierras destruidas pronto serán más que escombros, este lugar tendrá una remodelación, pero seré yo el único dueño —dijo el señor adinerado a sus mozos que escuchaban atentamente—.

 —si alguno de los habitantes intenta reconstruir algo, encuentren la manera de que esa construcción se venga abajo —entendido señor —respondieron los mozos al mismo tiempo al mismo tiempo que se dispersaban—.

  Sentí frustración al no encontrar nada que pudiera servir para desayunar, salvo en un lugar, era precisamente la casa del señor adinerado. Fue la casa menos dañada y comenzaban las reparaciones, dentro había árboles frutales, pasaba parte del rio y se veía como los peces nadan contra corriente, tenía un jardín bastante extenso, un gran patio y lo que parecía ser una alberca. 

  —largo de aquí vagabundo este no es lugar para ti, no quiero volverte a ver —grito uno de los mozos—. 

  El maquillaje de payaso se empezaba a correr, el solo empezaba a quemar, regrese a la casa de aquel señor amable triste por no conseguir el desayuno; Al llegar la mesa estaba puesta, —el desayuno los espera —dijo el dueño de esa casa—.

—De donde salió todo eso, es sorprendente, ¡wooow! quedé sorprendido —dije al anfitrión de tan suculento desayuno—.

—No es nada, todos en el pueblo conocemos las intenciones de ese señor adinerado como le sueles llamar, así que  todos en el pueblo  después de la catástrofe nos organizamos para resguardar todo el alimento que pudimos obtener; sabemos que quiere más poder y riqueza y que no nos dejara vivir tranquilos hasta que no obtenga lo que desea, muchos se fueron, se marcharon y otros tantos viven en los alrededores (recordé a los jóvenes a quienes les encargue el baúl de sueños rotos) buscan sus recursos de lo que la naturaleza puede dar —respondió el amable hombre—-.
 —Entonces ¿por que no lo han frenado? —pregunte con mucha curiosidad—. 

—Eso es porque a la gente aun sabiendo sus intenciones no tiene el valor suficiente para enfrentarlo, siempre va a buscar la manera de obtener su beneficio propio, además lo que hace tu acompañante a través de su discurso está tocando muchos corazones, habla acerca de no rendirse de luchar por lo que nos pertenece y de llegar hasta donde queremos llegar, en su discurso dice que estas ruinas pueden volver a ser un pueblo como el que era antes, y que después de una gran tormenta se puede ver el arcoíris, tiene un corazón lleno de bondad cuida a tu acompañante siempre —dijo el señor amable al mismo tiempo que señalaba el collar que tenía en el cuello—. 

—No se preocupe buen hombre, yo cuidare de mi ángel de luz radiante a donde quiera que vallamos —le respondí al mismo tiempo que tomaba la mitad del collar en la palma de mis manos—. 

—Y recuerda que para que se forme el corazón se necesitan las dos partes —volvió a decir el señor amable.

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