—Escuchen
bien, estas tierras destruidas pronto serán más que escombros, este lugar tendrá
una remodelación, pero seré yo el único dueño —dijo el señor adinerado a sus
mozos que escuchaban atentamente—.
—si alguno de los habitantes intenta
reconstruir algo, encuentren la manera de que esa construcción se venga abajo —entendido
señor —respondieron los mozos al mismo tiempo al mismo tiempo que se
dispersaban—.
Sentí frustración
al no encontrar nada que pudiera servir para desayunar, salvo en un lugar, era
precisamente la casa del señor adinerado. Fue la casa menos dañada y comenzaban
las reparaciones, dentro había árboles frutales, pasaba parte del rio y se veía
como los peces nadan contra corriente, tenía un jardín bastante extenso, un gran
patio y lo que parecía ser una alberca.
—largo de aquí vagabundo este no es lugar para
ti, no quiero volverte a ver —grito uno de los mozos—.
El maquillaje de payaso se empezaba a correr,
el solo empezaba a quemar, regrese a la casa de aquel señor amable triste por
no conseguir el desayuno; Al llegar la mesa estaba puesta, —el desayuno los
espera —dijo el dueño de esa casa—.
—De
donde salió todo eso, es sorprendente, ¡wooow! quedé sorprendido —dije al anfitrión
de tan suculento desayuno—.
—No
es nada, todos en el pueblo conocemos las intenciones de ese señor adinerado
como le sueles llamar, así que todos en
el pueblo después de la catástrofe nos
organizamos para resguardar todo el alimento que pudimos obtener; sabemos que quiere
más poder y riqueza y que no nos dejara vivir tranquilos hasta que no obtenga
lo que desea, muchos se fueron, se marcharon y otros tantos viven en los
alrededores (recordé a los jóvenes a quienes les encargue el baúl de sueños
rotos) buscan sus recursos de lo que la naturaleza puede dar —respondió el
amable hombre—-.
—Entonces ¿por que no lo han frenado? —pregunte
con mucha curiosidad—.
—Eso
es porque a la gente aun sabiendo sus intenciones no tiene el valor suficiente
para enfrentarlo, siempre va a buscar la manera de obtener su beneficio propio,
además lo que hace tu acompañante a través de su discurso está tocando muchos
corazones, habla acerca de no rendirse de luchar por lo que nos pertenece y de
llegar hasta donde queremos llegar, en su discurso dice que estas ruinas pueden
volver a ser un pueblo como el que era antes, y que después de una gran
tormenta se puede ver el arcoíris, tiene un corazón lleno de bondad cuida a tu acompañante
siempre —dijo el señor amable al mismo tiempo que señalaba el collar que tenía
en el cuello—.
—No
se preocupe buen hombre, yo cuidare de mi ángel de luz radiante a donde quiera
que vallamos —le respondí al mismo tiempo que tomaba la mitad del collar en la
palma de mis manos—.
—Y
recuerda que para que se forme el corazón se necesitan las dos partes —volvió a
decir el señor amable.
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