El ángel de luz radiante ya se había tardado
un poco, el desayuno ya estaba frio, el señor amble salió de su casa para
seguir ayudando a la demás población, que podía hacer en esos momentos un
simple payaso como yo.
Después de dar varias vueltas a la mesa, decidí
salir a buscar a mi ángel de luz radiante, no me di cuenta que me seguían dos tipos,
simplemente seguí caminando en dirección a el parque donde seguía el ángel de
luz diciendo su discurso, en el camino ayude a reparar algunas puertas y a
colocar algunos vidrios nuevos en una casa, así como más adelante ayude a
retirar escombros, esas acciones me hicieron sentir bien como persona, y seguía
con mi recorrido.
Me estaba quedando sin energías
ya que no tome ningún descanso, quería seguir ayudando en todo lo que pudiera,
los niños que me veían me señalaban diciendo a sus papás mira, mira como el
payaso está ayudando, yo también quiero ayudar, —esos comentarios te sientan
bien verdad —dijo una de las personas que estaban ayudando a sacar escombros —a
mí me pasa lo mismo —respondió otra persona que también ayudaba—.
—la verdad es que ayudar
hace que me sienta bien y que escuchar como los niños también quieren ayudar al
verme me hacen sentir que soy una persona de bien —les respondí al mismo tiempo
que con una pala sacaba parte del escombro del interior de la casa—.
A lo lejos se veía una
carreta elegante, jalada por dos caballos color negro pura sangre, y dentro de
ese carruaje se encontraba el señor adinerado que se detuvo frente a nosotros.
—muy bien, los felicito por
su arduo trabajo, son personas que ayudan a que esta larga tarea se realice,
con su ayuda este pueblo volverá a ser lo que era antes, recuérdenme agradecerles
cómo se debe cuando yo este gobernando —dijo la persona adinerada con mucha
arrogancia y credulidad y se marchó—.
Terminado de sacar el
escombro seguí mi camino en busca de mi ángel de luz radiante, cuando estaba a
punto de llegar vi a lo lejos el montón de gente que seguía motivándose con sus
palabras, no me di cuenta en que momento se acercaron esos dos hombres que me
siguieron, y me sujetaron con mucha fuerza, no pude gritar ya que taparon mi
boca, estaba vulnerable y perdía mis fuerzas, veía a lo lejos a mi ángel de luz
radiante, hasta que poco a poco perdí el conocimiento.
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