domingo, 17 de septiembre de 2017

Paginas 89-90



 El ángel de luz radiante ya se había tardado un poco, el desayuno ya estaba frio, el señor amble salió de su casa para seguir ayudando a la demás población, que podía hacer en esos momentos un simple payaso como yo.
 Después de dar varias vueltas a la mesa, decidí salir a buscar a mi ángel de luz radiante, no me di cuenta que me seguían dos tipos, simplemente seguí caminando en dirección a el parque donde seguía el ángel de luz diciendo su discurso, en el camino ayude a reparar algunas puertas y a colocar algunos vidrios nuevos en una casa, así como más adelante ayude a retirar escombros, esas acciones me hicieron sentir bien como persona, y seguía con mi recorrido.

Me estaba quedando sin energías ya que no tome ningún descanso, quería seguir ayudando en todo lo que pudiera, los niños que me veían me señalaban diciendo a sus papás mira, mira como el payaso está ayudando, yo también quiero ayudar, —esos comentarios te sientan bien verdad —dijo una de las personas que estaban ayudando a sacar escombros —a mí me pasa lo mismo —respondió otra persona que también ayudaba—.

—la verdad es que ayudar hace que me sienta bien y que escuchar como los niños también quieren ayudar al verme me hacen sentir que soy una persona de bien —les respondí al mismo tiempo que con una pala sacaba parte del escombro del interior de la casa—.

A lo lejos se veía una carreta elegante, jalada por dos caballos color negro pura sangre, y dentro de ese carruaje se encontraba el señor adinerado que se detuvo frente a nosotros.
—muy bien, los felicito por su arduo trabajo, son personas que ayudan a que esta larga tarea se realice, con su ayuda este pueblo volverá a ser lo que era antes, recuérdenme agradecerles cómo se debe cuando yo este gobernando —dijo la persona adinerada con mucha arrogancia y credulidad y se marchó—.

Terminado de sacar el escombro seguí mi camino en busca de mi ángel de luz radiante, cuando estaba a punto de llegar vi a lo lejos el montón de gente que seguía motivándose con sus palabras, no me di cuenta en que momento se acercaron esos dos hombres que me siguieron, y me sujetaron con mucha fuerza, no pude gritar ya que taparon mi boca, estaba vulnerable y perdía mis fuerzas, veía a lo lejos a mi ángel de luz radiante, hasta que poco a poco perdí el conocimiento.

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