domingo, 25 de junio de 2017

Paginas 65-66



Sigo sintiendo la sensación de sus labios contra los mios, esa sensación indescriptible de un beso, y al mismo tiempo siento un vacío, anhelo su presencia, el temor a no volver a ver a ese ser angelical, durante la función me toco llevar un hielo de un lugar a otro, conforme caminaba aunque me apresurara el hielo se hacía cada vez más pequeño llegando solo un pequeño cubito de hielo, lo intente una y otra vez hasta que simule llorar que no podría conseguirlo pero las lágrimas fueron reales, todos los espectadores aplaudieron se pusieron en pie por ese sketch, sus aplausos no me llenaron de la alegría que buscaba, pero mostré sonrisas falsas por quererles agradecer.


Los días pasaron y cada vez se hacían eternos, parecía que el tiempo se detenía, una ilusión que empezaba a crecer moría lentamente, trato de no dejar salir las lágrimas como aquella función, pero es algo inevitable, llorar en silencio muchos lo hacen, En un nuevo sueño estaba depositada toda mi confianza pero nuevamente fracase cayendo muy lentamente en una oscuridad aún más profunda, alejando a mi ángel de luz, me conformaba con solo observarla en la distancia, no debió de pasar lo de esa noche, divagando en ese mundo de sombras con mi alma hecha pedazos hundiendo me cada vez mas ¿Qué hacer en estos casos si lo único que se retiene es miedo? Tengo miedo a estar eternamente solo, este cuarto oscuro se hace cada vez más grande, los rosales ahora tienen un ambiente lúgubre cubierto por neblina, es melancólico pasar por los mismos lugares donde llegue a ver a mi ángel de luz radiante quedando solo un recuerdo vacio. 


Se supone que yo soy un payaso, no tendría por que estar triste, ya no tengo miedo a la hora de dormir, intente vencer mis otros miedos, el resultado fue el esperado lo mismo intente con mi nueva ilusión, pero fracase en el intento. Aferrase a la vida puede servir de algo, sin embargo, mi espíritu está casi muerto se va a quebrantando a cada segundo que pasa. 


Impotente me enfrento nuevamente a la soledad, mi única compañera real, los recuerdos de aquel momento son más fuertes, conforme va pasando el tiempo. No puedo olvidar su sonrisa, me cautivo en el primer instante en que la vi, me dio miedo de expresar lo que sentí y cuando lo hice fue demasiado tarde, quizá por mi culpa se marchó. Recuerdos de esa noche lluviosa invaden mí mente, su mirada expresaba un mensaje muy claro para mí, agache la cabeza y no quise mirar sus ojos, ella tenía que partir, en ese instante mis ojos también expresaron un sentimiento que no quise que ella viera, fingir que no pasó nada al escuchar su respuesta por un momento me sirvió de algo, cuando se alejó no pude aguantarlo más sentí débil todo mi cuerpo y un gran vacío dentro de mi corazón; por tal dolor mi corazón se aceleró, pensé que moriría de tristeza, el ángel de luz me llevo dentro del circo, busco un lugar para que yo descansara, y después se fue apresuradamente.


Sé que existía algo ahí en mi corazón que me daba fuerza cada día, ahora solo queda ese hueco, mi ilusión murió poco a poco en esta conversación o abra terminado dentro del baúl que nunca se abrirá… lo único que me queda es seguir caminando en esta infinita oscuridad.

domingo, 18 de junio de 2017

Paginas 63-64



Se acercaba muy lentamente con una sonrisa única en su rostro como si el mal de la humanidad nunca hubiera tocado su corazón, recuerdo que tendió su mano para ayudar a levantarme y nos fundimos en un abrazo cálido una sensación recorría mi cuerpo ¿acaso eso es lo que llaman felicidad? Una sonrisa se marcó en mi rostro, una verdadera sonrisa, no me importaba que el tiempo siguiera su marcha, lo único que me importaba era ver sus ojos que emanaban una luz capas de extinguir toda oscuridad es como viajar a un lugar seguro. 


Metí mi mano al bolsillo izquierdo y saque una rosa que estaba marchita tome su mano y puse aquella rosa, serré sus dedos y la dirigí hacia su corazón no sabía lo que hacía eran puros impulsos; me regalo una sonrisa en forma de agradecimiento,  todo en absoluto silencio, parecía niño chiquito con juguete nuevo, no, más que eso, me beso, fue mi primer beso, temblaba de emoción sus manos tocaron las mías, se entrelazaron y fui feliz, por primera vez en mucho tiempo, sentí como sus alas me abrazaron cubriéndome de la lluvia, mi corazón se aceleró, estaba feliz, feliz, muy feliz,  no quería que esto terminara, no era una ilusión todo era real como un sueño vivido de la emoción no me di cuenta que había dejado de llover y el agradable olor a tierra húmeda se hizo presente.


Mudo como un mimo pues no podía hablar, aunque quería preguntarle muchas cosas entre ellas ¿Cuál era su nombre? Era demasiada la emoción y muchas las interrogantes tenía miedo a que el momento de alegría pasara y sin embargo no tardaría en llegar después de que se rompiera el silencio, —tengo que irme —dijo con un dulce acento—. su voz era angelical pero no impidió que sintiera tristeza al escuchar esas palabras —tengo que hacerlo—exclamo al mismo tiempo que se ponía en pie—no te vayas —dije sin pensarlo—. Sus manos no querían soltar las mías, yo no quería que las soltara solo quedo la yema de mi dedo contra su dedo y se esfumo. De pronto mis parpados empezaron a sentirse pesados todo me dio vueltas y sentí mi cuerpo muy cansado como si estuviera embriagado y en un momento más me desmayé.


Al despertar estaba otra vez dentro del circo, todo indicaba que fue un sueño nada más, mis ropas secas, los zapatos rotos aun lado con rastros de lodo, traía puesta toda la vestimenta y el maquillaje corrido — ¡no! Eso no podía ser un sueño; no podía serlo, todo era demasiado real, su voz seguía resonando en mis tímpanos, un sonido muy agradable recorría toda mi cabeza. Me puse en pie para realizar las labores, empecé por darle de comer a los pobres animales lastimados y empapados, después de eso me dirigí a los establos donde tenía que cepillar y barrer el corral de los caballos, el sol me pegaba en mi rostro con tanta intensidad ya casi era la hora de comer y me di cuenta cuando empezaron hacer fila de nuevo ya no me sorprendía.


Mientras comía me quede pensando en si habrá sido un sueño o fue real, la sensación de ese beso. — ¡disculpa amigo no vas a comer! —Dijo un compañero de nombre Tonioan—. Sin embargo, no le tome importancia mi mente estaba tratando de recordar que fue lo que paso ayer ¿Por qué no desperté en mi cama? Y no recordaba cómo había llegado. Cuando me dirigía hacia la fila al brincar el establo note un ligero dolor en el pie —será una coincidencia —no lo creo—, no estaba alucinando todo eso de verdad paso.

domingo, 11 de junio de 2017

Capitulo 6 Desesperación Paginas 61-62



Capítulo 6

Desesperación

El sonido del violín se escucha muy cerca de mi remolque su sonido alcanza a tocar mi alma, notas llenas de armonía, al asomarme por la ventana me percate que afuera se volvían a formar una fila para poder adquirir alimentos, lo que me hizo suponer que el hermano malvado estaba a cargo del circo.


Terminada la comida se escuchó un gran trueno en el cielo las nubes de color gris pintaban el firmamento, todo indicaba que se acercaba una gran tormenta, el viento fuerte parecía que quería arrancar los árboles, todos alrededor corrían para ocultarse de la lluvia y los relámpagos que se aproximaban en cuestión de minutos las gotas tocaban con mucha fuerza mi remolque todos corrían para resguardar a los animales mientras uno de los domadores corría a resguardarse el, los animales corrían como locos de un lado a otro dentro de sus jaulas, todos hacíamos lo posible para que estuvieran a salvo de esa lluvia mortal dentro de del circo, se escuchaban comentarios como “no creo que resista la carpa, este viento fuerte la puede derrumbar”.


La tormenta seguía golpeando con fuerza, y dentro los integrantes formaban grupos, algunos jugaban cartas mientras fumaban, otros solo platicaban yo era el único que no tenía compañía, no estaba integrado a ningún grupo, recordando aquella ves en esa casa abandonada donde yo era el único que permanecía en sombras mientras los demás tenían el calor del fuego.  


Se cancelaba las funciones de ese día, escuche un comentario acerca de que el circo tenía que partir ya que no tenía las mismas ganancias o que necesitaba nuevas atracciones, otros decían que eso era imposible ya que mover todo ese espectáculo sería algo imposible con los únicos remolques que se tenían, yo solo observaba entre las sombras al mismo tiempo que pensaba en mi ángel de luz, era temporada de lluvias y no sabía si la podría ver.


Muy a lo lejos se escucha el sonido de un disparo, todos nos estremecemos, lo primero que se me viene a la cabeza es si alguien disparo a mi ángel de luz, si alguien la intenta atrapar, un cazador furtivo intenta arrebatarme mi felicidad, se escucha el segundo disparo, el cielo se parte por un rayo y después viene ese trueno que nos pone los cabellos de punta, el tercer disparo se escucha un poco más cerca y después una voz que gritaba con rabia ¡donde se te ocurra venir de nuevo maldito lobo, esta vez sí que no fallare! Todo quedo en silencio otra vez, cada minuto se me hacía eterno hasta que por fin dejo de llover por un momento, cada quien se dirigió a su respectivo remolque para descansar y seguir cubriéndose de la lluvia que se aproximaba de nuevo.


Fui el último en salir y mi remolque era el más lejano, al correr resbale con el lodo, por suerte nadie me vio, pero hice demasiado esfuerzo ayudando a resguardar a los animales que me quede sin fuerza y sentía como mi corazón se aceleraba y me costaba trabajo respirar, mis manos no dejaban de temblar tirado en el suelo y empapado, cuando una mano me ayudo a ponerme en pie, su suave piel tocando mis manos rasposas provoco me pusiera nervios, se trataba de mi ángel de luz radiante, la lluvia seguía con su ritmo constante, era una gran tormenta, y aun así parecía que el agua no tocaba aquel ser.