Se
acercaba muy lentamente con una sonrisa única en su rostro como si el mal de la
humanidad nunca hubiera tocado su corazón, recuerdo que tendió su mano para
ayudar a levantarme y nos fundimos en un abrazo cálido una sensación recorría
mi cuerpo ¿acaso eso es lo que llaman felicidad? Una sonrisa se marcó en mi
rostro, una verdadera sonrisa, no me importaba que el tiempo siguiera su marcha,
lo único que me importaba era ver sus ojos que emanaban una luz capas de
extinguir toda oscuridad es como viajar a un lugar seguro.
Metí
mi mano al bolsillo izquierdo y saque una rosa que estaba marchita tome su mano
y puse aquella rosa, serré sus dedos y la dirigí hacia su corazón no sabía lo
que hacía eran puros impulsos; me regalo una sonrisa en forma de
agradecimiento, todo en absoluto
silencio, parecía niño chiquito con juguete nuevo, no, más que eso, me beso,
fue mi primer beso, temblaba de emoción sus manos tocaron las mías, se
entrelazaron y fui feliz, por primera vez en mucho tiempo, sentí como sus alas
me abrazaron cubriéndome de la lluvia, mi corazón se aceleró, estaba feliz,
feliz, muy feliz, no quería que esto
terminara, no era una ilusión todo era real como un sueño vivido de la emoción
no me di cuenta que había dejado de llover y el agradable olor a tierra húmeda
se hizo presente.
Mudo
como un mimo pues no podía hablar, aunque quería preguntarle muchas cosas entre
ellas ¿Cuál era su nombre? Era demasiada la emoción y muchas las interrogantes
tenía miedo a que el momento de alegría pasara y sin embargo no tardaría en llegar
después de que se rompiera el silencio, —tengo que irme —dijo con un dulce
acento—. su voz era angelical pero no impidió que sintiera tristeza al escuchar
esas palabras —tengo que hacerlo—exclamo al mismo tiempo que se ponía en pie—no
te vayas —dije sin pensarlo—. Sus manos no querían soltar las mías, yo no
quería que las soltara solo quedo la yema de mi dedo contra su dedo y se
esfumo. De pronto mis parpados empezaron a sentirse pesados todo me dio vueltas
y sentí mi cuerpo muy cansado como si estuviera embriagado y en un momento más
me desmayé.
Al
despertar estaba otra vez dentro del circo, todo indicaba que fue un sueño nada
más, mis ropas secas, los zapatos rotos aun lado con rastros de lodo, traía
puesta toda la vestimenta y el maquillaje corrido — ¡no! Eso no podía ser un
sueño; no podía serlo, todo era demasiado real, su voz seguía resonando en mis
tímpanos, un sonido muy agradable recorría toda mi cabeza. Me puse en pie para realizar
las labores, empecé por darle de comer a los pobres animales lastimados y empapados,
después de eso me dirigí a los establos donde tenía que cepillar y barrer el
corral de los caballos, el sol me pegaba en mi rostro con tanta intensidad ya
casi era la hora de comer y me di cuenta cuando empezaron hacer fila de nuevo
ya no me sorprendía.
Mientras
comía me quede pensando en si habrá sido un sueño o fue real, la sensación de
ese beso. — ¡disculpa amigo no vas a comer! —Dijo un compañero de nombre Tonioan—.
Sin embargo, no le tome importancia mi mente estaba tratando de recordar que
fue lo que paso ayer ¿Por qué no desperté en mi cama? Y no recordaba cómo había
llegado. Cuando me dirigía hacia la fila al brincar el establo note un ligero
dolor en el pie —será una coincidencia —no lo creo—, no estaba alucinando todo
eso de verdad paso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario