Capítulo 6
Desesperación
El
sonido del violín se escucha muy cerca de mi remolque su sonido alcanza a tocar
mi alma, notas llenas de armonía, al asomarme por la ventana me percate que afuera
se volvían a formar una fila para poder adquirir alimentos, lo que me hizo
suponer que el hermano malvado estaba a cargo del circo.
Terminada
la comida se escuchó un gran trueno en el cielo las nubes de color gris
pintaban el firmamento, todo indicaba que se acercaba una gran tormenta, el
viento fuerte parecía que quería arrancar los árboles, todos alrededor corrían
para ocultarse de la lluvia y los relámpagos que se aproximaban en cuestión de
minutos las gotas tocaban con mucha fuerza mi remolque todos corrían para
resguardar a los animales mientras uno de los domadores corría a resguardarse
el, los animales corrían como locos de un lado a otro dentro de sus jaulas,
todos hacíamos lo posible para que estuvieran a salvo de esa lluvia mortal
dentro de del circo, se escuchaban comentarios como “no creo que resista la
carpa, este viento fuerte la puede derrumbar”.
La
tormenta seguía golpeando con fuerza, y dentro los integrantes formaban grupos,
algunos jugaban cartas mientras fumaban, otros solo platicaban yo era el único que
no tenía compañía, no estaba integrado a ningún grupo, recordando aquella ves
en esa casa abandonada donde yo era el único que permanecía en sombras mientras
los demás tenían el calor del fuego.
Se
cancelaba las funciones de ese día, escuche un comentario acerca de que el
circo tenía que partir ya que no tenía las mismas ganancias o que necesitaba
nuevas atracciones, otros decían que eso era imposible ya que mover todo ese espectáculo
sería algo imposible con los únicos remolques que se tenían, yo solo observaba
entre las sombras al mismo tiempo que pensaba en mi ángel de luz, era temporada
de lluvias y no sabía si la podría ver.
Muy
a lo lejos se escucha el sonido de un disparo, todos nos estremecemos, lo
primero que se me viene a la cabeza es si alguien disparo a mi ángel de luz, si
alguien la intenta atrapar, un cazador furtivo intenta arrebatarme mi felicidad,
se escucha el segundo disparo, el cielo se parte por un rayo y después viene
ese trueno que nos pone los cabellos de punta, el tercer disparo se escucha un
poco más cerca y después una voz que gritaba con rabia ¡donde se te ocurra
venir de nuevo maldito lobo, esta vez sí que no fallare! Todo quedo en silencio
otra vez, cada minuto se me hacía eterno hasta que por fin dejo de llover por
un momento, cada quien se dirigió a su respectivo remolque para descansar y
seguir cubriéndose de la lluvia que se aproximaba de nuevo.
Fui
el último en salir y mi remolque era el más lejano, al correr resbale con el
lodo, por suerte nadie me vio, pero hice demasiado esfuerzo ayudando a
resguardar a los animales que me quede sin fuerza y sentía como mi corazón se
aceleraba y me costaba trabajo respirar, mis manos no dejaban de temblar tirado
en el suelo y empapado, cuando una mano me ayudo a ponerme en pie, su suave
piel tocando mis manos rasposas provoco me pusiera nervios, se trataba de mi ángel
de luz radiante, la lluvia seguía con su ritmo constante, era una gran
tormenta, y aun así parecía que el agua no tocaba aquel ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario