La
jaula estaba casi lista, sabía muy bien de la existencia de un ser que habitaba
el bosque de los alrededores, si lograba atraparlo el circo sería el centro de atracción
en todo el mundo. No sabía cómo era ese ser, así como otras cosas que no sabía
de sí mismo, solo sabía que el vagabundo contratado serviría para localizar ese
ser, si era malo o bueno lo sabría al saber si ese payaso tramp sobrevive o
muere, anterior mente lo había visto caminar a los alrededores del bosque y al límite
de la ciudad así que sería perfecto para esta tarea.
Seguirlo
no fue una buena idea, por la cara de felicidad de Arlechio supuso que ya había
tenido contacto con ese ser y que era bueno, ideo un plan que involucraba a uno
de los domadores.
—Muy
bien, ¿así que quieres desacerté de ese vagabundo verdad? —la verdad es que si señor
su sola presencia me molesta —ya veo; podríamos darle un buen susto y así
quitarle las ganas de seguir en este lugar —pero su hermano fue quien lo
contrato ¿porque quiere correrlo también? —porque su presencia también me
molesta a demás solo será un pequeño susto durante la función, en cuanto se apaguen
las luces tu saldrás del escenario, eso es todo lo que tienes que hacer —pero
el público estará en riesgo también —no te preocupes, yo estaré apuntando desde
uno de los balcones con un rifle para sedar, si alguno de los animales intenta
algo enseguida quedara dormido recuerda que soy buen tirador —dijo el maestro
de ceremonias a el domador muy seguro de su puntería—.
Lo
principal era ver que es lo que pasaba si el vagabundo se encontraba en peligro,
acudiría ese ser para ayudarlo o lo dejaría morir, todo el público podría apreciar
los acontecimientos, se imaginaba las dos posibilidades esparciéndose por todo
el mundo: Ser inimaginable aparece para salvar a un payaso en el circo “magica
mundi”, y la contra parte del plan payaso muere trágicamente al ser devorado
por un tigre; las dos posibilidades sin duda serian una buena publicidad y el
circo se daría a conocer en más lugares, llevaba mucho tiempo establecido es
ese lugar ya se estaban haciendo los
preparativos para poder salir, ya no era suficiente un circo estable sino más
bien un circo andante.
Por
suerte para el pobre payaso el plan del jefe no salió como lo planeado y el otro
domador haciendo acto de conciencia salvo al tramp de una muerte trágica y
aquel ser que esperaba ver con ansiedad no apareció dejando en un estado de decepción
al mal humorado maestro de ceremonias.
—Así
que fallaste, de alguna manera no me sorprende —no es momento de burlas —me
alegro por Arlechio la libro muy bien —no puedo creer la suerte que tiene ese estúpido
payaso de segunda —yo digo que lo dejes tranquilo y aprovecha porque pronto asumiré
el control de nuevo —eso no pasara, al contrario, tu dejaras de existir —dicha conversación
se llevaba acaba dentro de la oficina del dueño del circo—.
El domador no se creía que casi hace que maten
a ese nuevo payaso, su conciencia lo hacía sentir culpabilidad y no podía sostener
su mirada, estaba decidido a confesar que eso que paso era obra del jefe, que él
solo siguió ordenes, al ver a Arlechio sus nervios lo devoraron ya que su
trabajo está en juego y no quería terminar como el vagabundo que casi mata.
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