domingo, 28 de mayo de 2017

Paginas 57-58



Al día siguiente los domadores se reían y hablaban sobre el nuevo integrante, un payaso algo viejo dialogaba con el ahora payaso tramp después de que uno de los domadores no respondiera a su saludo dejándole con la palabra en la boca…
Llego la hora del ensayo para los payasos se divertían jugando y haciendo todo tipo de bromas y desde su remolque el jefe del circo observaba el comportamiento del vagabundo —pero que cree que hace, lo que necesito es su torpeza, así no me servirá para mi propósito tengo que prohibirle que ensaye—.

A través de la ventana se saludaron y dentro del vagón se escuchaba una voz que decía repetidas veces déjalo tranquilo solo está aquí para poder comer algo…
—Después de que cumpla su propósito supongo que ya no lo necesitaremos por aquí —esa decisión la tomare yo y mientras pueda evitarlo no permitiré que te salgas con la tuya —sabes muy bien que yo tengo el control y aun así piensas interponerte me haces reír —eso ya lo veremos —muy bien, y hablando de eso… veremos cómo le va hoy en su función después de motivarlo con su primera paga —la conversación llegaba a su fin cuando el toc-toc proveniente de la puerta hacia acto de presencia rompiendo toda esa tención del lugar—.

—Jefe soy yo ¿puedo pasar? —pasa ¿qué es lo que necesitas? —usted me mando a llamar así que vine en cuanto me avisaron —si solo quiero que le den bien de comer al nuevo integrante —yo pensaba que me llamaba para otra cosa jefe, está bien yo me encargo de que coma bien —muy bien puedes retirarte —al salir del remolque el domador enfurecido por dicha petición se marchaba a regañadientes—.

—Parece que no has comido en mucho tiempo amigo —le decía uno de los payasos a su nuevo compañero—.
—Esta noche será muy lluviosa, espero estén listos para los cambian que voy hacer en este lugar, si no esto estará fuera de control, todos amontonados para comer, míralos parecen ganado está bien que te ausentes un poco y me dejes el control a mí y sirve que me presento formalmente con ese clown—.

Después de la función cada quien se dirigió a su respectivo recinto, así pasaron varios días hasta que el jefe empezó a notar que Arlechio como ahora se hacía llamar el vagabundo salía mucho a caminar de noche, así que  decidió seguirlo para confirmar sus sospechas y si su sospecha era correcta comenzaría con sus nuevos planes el camino era demasiado resbaloso por las lluvias, y los arbustos no permitían el paso, pero aun así el payaso lograba atravesarlo hasta llegar a un lugar donde las rosas silvestres de color rojo crecían en abundancia junto con los alcatraces blancos, era una combinación rara que no es fácil de ver.

—Bien así que este es el lugar que frecuentas, pero porque vienes aquí —pensaba el maestro de ceremonias en turno mientras observaba con detalle como Arlechio se sentaba a esperar a alguien; ¿quién era ese alguien? no se supo ya que ese alguien no llego—.

Todas las veces que el jefe le siguió por ese difícil camino evitando hacer ruido fueron en vano hasta que en una ocasión decidió llevar un rifle con calmantes porque sentía que lograría ver lo que había estado buscando y si así era lo atraparía.

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