Después
de revisar su nuevo hogar el dueño del circo le pregunto su nombre a aquel
vagabundo para así poder firmar el contrato correspondiente, el silencio no se
hizo esperar, aquel vagabundo no sabía ni cómo se llamaba —ya que no sabes ni cómo
te llagas por el momento solo pondré por nombre Clown, regresa a la oficina allí
está la pluma esta lista para que firmes y después de eso serás bienvenido a tu
nuevo hogar—dijo el dueño del circo antes de adentrase a la gran carpa—.
El
vagabundo tubo que esperar un momento hasta que llegara el jefe para que
pudiera firmar, se le notaba nervioso y mientras tanto cerca de allí…
—Es
tu turno de ir a correr a ese vagabundo yo corrí al que vino antes que el —le decía
un domador a su compañero—.
—No
mejor hay que decirle al forzudo, el hace mejor ese trabajo —No yo digo que
mejor vallas tu además de que tú eres el que se incomoda con su presencia —yo
digo que mejor cierren el pico y sigan ensayando necesito de esa persona solo
falta que firme y todo estará listo le hice unas pequeñas modificaciones a las cláusulas
del contrato esto se pondrá interesante en estos días —y su hermano estará de acurdo
con esos planes señor —Eso es algo que me tiene sin cuidado —discutían los dos
domadores con el supuesto dueño del circo—.
Por
otro lado los clowns que ya trabajaban allí al enterarse del nuevo integrante se preguntaban que rutinas
nuevas podrían hacer, pero antes de eso querían poner a prueba aquel torpe
vagabundo, las edecanes veían al sujeto con desagrado y hasta lo llamaron
mugroso, se burlaban entre ellas señalando en la distancia, la familia de acróbatas
le explicaban a su hijo que no debía de discriminar a la gente por la
apariencia y que mejor se apresuraron porque ya mero les tocaba practicar sus
giros y agarres sobre el columpio. El mago por otro lado estaba al tanto de la situación,
pero no le presto mucha atención.
Después
de la firma del contrato el vagabundo se dirigió a su remolque estaba muy entusiasmado
y listo para prepararse cunado en ese momento…
—Así
que estas preparando tu disfraz, valla te ves muy energético, pero no te molestes,
así con esa vestimenta es perfecta para el papel que a ti te toca interpretar,
eres perfecto —dijo el supuesto maestro de ceremonias—.
—Es
que vi muchas cosas útiles por aquí y quise crear un disfraz —ya veo, pero no
te molestes no necesitas otro traje—.
Cada
una de esas palabras corto los ánimos de ese pobre payaso que muy gustoso
buscaba crear un buen disfraz; los arrogantes domadores planearon como echar a
perder su debut ya que no era de su total agrado. El tiempo transcurría y el
nuevo clown desconcertado esperaba a que diera la hora para salir a escena
mientras que el dueño del circo terminaba de revisar el papeleo ignorando el
contrato puesto sobre la mesa saliendo apresuradamente cuando llego el momento
de la función…
—Bien
todo está listo después de esto no le quedara otra al jefe más que regresar de
donde vino a ese mugroso vagabundo —Espera no será necesario, creo que no
tenemos que exponernos mira el mismo se está poniendo la soga al cuello con su lamentable
actuación, acaba de meter su pie en una cubeta —le dijo uno de los domadores a
su compañero mientras veía como fracasaba el nuevo integrante de ese circo—.
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