Capítulo 5
Perspectiva
—Señor
afuera esta una persona que viene a buscar trabajo a mi parecer es solo un
vagabundo mas —¿te dijo cuál es su nombre o que sabe hacer? —pregunto con mucho
interés el maestro de ceremonial al tramoyista nervioso—.
—¿por
qué? estar nervioso chico —volvió a preguntar el maestro de ceremonias con tono
sarcástico—.
—Pensé
que se encontraría su hermano mayor en lugar de usted señor —respondió con una
voz quebrantada el tramoyista. —
—ya
veo, no te preocupes hoy no estoy de humor para despedir a alguien además tenemos
esa bacante y seria problemático que se convirtieran en dos —¿qué le digo a ese
vagabundo señor? —dile que pase — está bien señor en seguida lo traigo —
terminado de decir eso el tramoyista fue a llamar a ese vagabundo—.
El
maestro de ceremonias se levantaba de su asiento rechinante detrás de ese viejo
escritorio lleno de papeles entre los cuales se encontraban algunos permisos y
unos avisos los cuales aún no se habían leído; se dirigía hacia la ventana de
aquel remolque lujoso. —No creí que alguien de su nivel social tuviera el valor
para pedir trabajo —dijo el maestro de ceremonias mientras veía a través de la
ventana y al mismo tiempo cerraba su cortina.
Se
escucharon tres toc, toc, toc, a través de la puerta con una gran estrella amarilla
y el numero 1 dentro de color rojo —¿quién es? —buen día, vi que hay un letrero
de bacante y me gustaría poder trabajar aquí señor —eres muy educado —Dijo el
maestro de ceremonias mientras abría la puerta para que pasara al mismo tiempo
que el tramoyista se distraía con el rechinido de la puerta—.
—Buen día señor veo que ya regreso —si salí por
un momento a atender unos asuntos, pero déjame ver que tenemos aquí —respondía
el maestro de ceremonias y dueño del circo amablemente al chico tramoyista—.
—El
trabajo que tenemos disponible es de payaso, hace falta uno para completar el equipo
a demás ese vestuario es perfecto para el tipo de payaso que hace falta, el
payaso que necesitamos es un tramp justamente, pero también con la condición de
que tendrás que ayudar a los tramoyistas a alimentar a los animales y a lo que
te indiquen —está bien señor acepto —dijo el vagabundo muy entusiasmado—.
El
vagabundo se dirigía a su nuevo remolque acompañado del tramoyista y el dueño
del circo, dentro se encontraban muchos disfraces, maquillaje, zapatos grandes
entre otras cosas que requiere un payaso de circo como pelucas de colores y narices
rojas de diferentes estilos, sobre todo dentro estaba una cómoda cama y un
viejo baúl vacío y empolvado.
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