Desperté de momento y me quede observando en dirección
a la puerta aquel hombre no estaba durmiendo se escuchaba un llanto que se desvanecía
cada que una lagrima tocaba el piso, me incorpore y note como tenía las manos
cubriendo su rostro, ese llanto me partió el alma enseguida, al voltear vi a mi
ángel de luz que dormía a un lado mío acaricie sus largos cabellos y ella
suspiro me di cuenta de que tenía lo que buscaba, era feliz… entonces… ¿porque era
necesario ir a ese circo? ¿Por qué? ¿Porqué tengo que ir a dónde están esos dos
hermanos gemelos que no me agradan?... Después de pensarlo un rato llegue a la conclusión
de que ese lugar se convirtió en mi hogar algo que anhele por mucho tiempo esa
gran carpa me daba esa seguridad que añoraba, tome la mitad del collar que me
quede, esa mitad de corazón y vi la otra mitad colgando del cuello de mi ángel
de luz radiante, sin esa mitad no estaba completo tampoco.
Se dejo de escuchar aquel llanto en la otra habitación,
el señor secaba las ultimas lagrimas; esas lagrimas estaban llenas de esa
soledad que alguna vez sentí pero no era igual, sus lágrimas eran dirigidas a
un ser el cual perdió, todo indicaba que era en ese desastre natural, esa tormenta
llena de desesperación cuyo nombre era justamente angustia; dejo perdidas,
muchas vidas se perdieron, con esa tragedia que no era para nada natural, era
la bienvenida a un ciclo de angustias tal cual era el nombre de dicha tormenta…
los más ricos querían humillar a los pobre, el más pobre no ponía resistencia,
simplemente ese lugar ya no tenía ley.
Los recuerdos
de aquellos días me llevaban por un camino nuevo, senderos que nunca había recorrido
en el bosque de mis pensamientos, caminaba a lado de arbustos llenos de dudas,
algunos con espinas llamadas indecisión que me desgarraban la piel con cada fluctuación
del alma con cada paso que daba hasta que llegue a un lugar llamado confianza
que estaba cerca del camino a la seguridad y tuve la decisión de segur adelante,
en busca de todo lo que anhelaba y principalmente hasta que encontrara el
camino que me llevaba directo a la felicidad.
Me
quede dormido nuevamente, los cabellos el ángel de luz en mi cara me
despertaron, la luz del sol empezaba a penetrar los cristales rotos de la
ventana, aquel señor que se perdía en llanto durante la noche descansaba en su habitación,
me levante y me dirigía su cocina, estaba hecha un desastre, no recordaba haber
intentado cocinar algo en mi vida, pero era mi intención intentarlo. El refrigerador
no tenía electricidad y el foco prendía a momentos, había pocas latas con buena
fecha de caducidad, Salí a la calle en busca de suministros y al cruzar la
puerta recordé que todo el dinero se lo había entregado a este buen hombre, no
tarde ni un minuto en darme cuenta que parte de ese dinero estaba en el
bolsillo de mi saco, —debió de haberlo puesto cuando me quede dormido —pensé al
mismo tiempo que sonreía—.
Cruce
la puerta en dirección a ese panorama que causaba tristeza a donde volteaba di
dos pasos y decidí regresar al interior, subí las escaleras entre a la habitación
y tome la única bolsa que conserve de ese baúl de sueños rotos, dentro estaba
lo que necesitaba para salir a la calle… solo tarde unos minutos y listo,
sobresaltaba esa nariz rojiza en mi rostro, el maquillaje de payaso cubría mi rostro
y aquel payaso Tramp estaba de regreso.