Capítulo
8
Generosidad
Llegamos
más rápido al pueblo a través de la vereda que nos indicaron ya que el camino
fue más fácil por recorrer, al entrar al pueblo la gente supo en ese instante
que éramos foráneo, algunos nos miraban con desprecio, otros con inocencia, los
de mejor posición social simplemente me vieron como un vagamundo más por las
ropas que llevaba y a mi acompañante no le quitaban la mirada, se asombraban de
su belleza.
Uno
de los varones de mejor posición social se acercó a mi ángel de luz…
—¿puede
acompañarme a comer algo, aquí cerca está el ultimo restaurante en pie? solo no
le preste atención a esta bola de hambrientos, imagino que no es de por aquí, también
su acompañante puede acompañarnos, daré indicaciones de que se le asigne una
mesa.
—no
es cualquier acompañante, es algo más que eso, estoy agradecida por su supuesta
cordial invitación, pero debo decirle que no caballero —le respondió el ángel
de luz con una sonrisa en su rostro y al mismo tiempo tomaba mi mano para que
caminara a su lado—.
Enfurecido
aquel varón se fue maldiciendo a todo el mundo, hasta que se perdió entre las
calles llenas de escombro... la gente se sorprendió al escuchar esa respuesta
por parte de mi ángel de luz ya que muchos imploraban una invitación así;, un
hombre se nos acercó rengueaba un poco al pisar con el pie derecho, —si lo que
buscan es donde pasar la noche pueden quedarse en mi casa forasteros, no les
cobrare nada, ya que pusieron en su lugar a ese pedante.
Estaba por oscurecer así que aceptamos la invitación
sabíamos que no nos cobraría nada, pero en nuestro corazón estaba el darle algo
del dinero que aun traíamos, no era mucho, pero nuestra intención era buena, a
lo que él no quiso aceptarlo ya que también su acción era de corazón, algunas casas
ni siquiera tenían techo, todo estaba en ruinas el tornado de emociones había destruido
casi todo, me sorprendió que la gente se esforzaba por vivir.
Después de pensarlo un rato aquel hombre nos
propuso hacer un cambio, de una pequeña caja saco un collar en forma de corazón…
—este collar se divide en dos partes al separarlas no tiene forma alguna, pero
al juntarlas se forma este corazón, les será más útil a ustedes ya que están muy
unidos a mi parecer y de nuevo no aceptare un no por respuesta —dijo aquel
hombre entre cortándose la voz—.
No quería tomar su preciado tesoro ya que se veía
que era un objeto de valor sentimental, tomo el dinero restante y ofrecí todo
lo que tenía, así como lo hizo aquel hombre. Dividí el collar en las dos partes
y entregue la mitad a mi ángel de luz y la otra mitad la conserve, al llegar la
hora de dormir nos recostamos en un pequeño colchón donde apenas y cabíamos los
dos y ese buen hombre se recostó en otro colchón que tenía en una habitación a
lado de la nuestra, no me di cuenta en que momento me quede dormido.
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