Estaba
a unos cuantos pasos de salir del pueblo, el puente colgante en mi espalda se
movía con el fuerte viento, estaba a punto de caminar cuando el ángel tiro de
mi mano para detenerme, tenía que tomar una decisión muy difícil, el ángel no
podía cruzar al siguiente pueblo sin que hubiera una consecuencia, ya no tenía
la necesidad de ir a por el circo ya que lo que anhelaba estaba enfrente de mí.
El
ángel de luz radiante dio el primer paso para entrar al siguiente pueblo, en el
momento en que su pie toco la tierra, su brillo se iba desvaneciendo el
silencio no se hizo esperar, sus alas se perdieron con el aire su divinidad si así
se le podía llamar se esfumo en un abrir y cerrar de ojos y aun así me quede
perdido en su belleza.
—Debemos
de seguir al siguiente pueblo para que puedas alcanzar el circo.
—¿Que
es lo que acaba de ocurrir? —pregunte muy sorprendido.
—solo
puedo conservar esa forma dentro del pueblo después de aquí he decidido
acompañarte —después de decir eso comenzamos a caminar—.
El camino era rocoso y teníamos que subir una
pendiente, al llegar a la cima pudimos contemplar el pueblo, estaba casi en
ruinas, y tenía poca civilización al comenzar a descender sentí un dolor en el
pecho, ella pudo notarlo se estremeció ante lo acontecido y en seguida en su
rostro mostro su preocupación.
—no
puedo quitarte ese dolor, la sanación también se quedó en ese sitio.
—pasara
en un momento, solo necesito descansar un poco y estaré bien no te preocupes —le
respondí—.
Contemplaba el paisaje, para poder bajar teníamos
que hacerlo con mucho cuidado ya que podríamos resbalar, se veía perfectamente el
pueblo, este había sufrido una catástrofe natural y padeció mucha gente, menos
de la mitad de la población trabajaba para reparar aquello que un día fue.
Los
caminos estaban muy tupidos, se notaba que nadie los transitaba, las nubes muy
alejadas del sol, y sus rayos nos daban de lleno en la cara, no traíamos agua y
comenzábamos a deshidratarnos, la preocupación de que no vuelva a ocurrir otro
ataque se marcaba perfectamente en su rostro, me quede observándola y sonreí a lo
que ella no pudo evitarlo y dejo escapar una sonrisa también la tome de la mano
y la atraje hacia mí, nos abrazamos un instante viéndonos directamente a los
ojos y después de eso nos besamos.
Mi corazón latía muy rápido, pero era de
felicidad, era mejor que un sueño, no podía dejar de sonreír y así recorrimos
el resto del camino, cruzando nuestras miradas cada que podíamos, no podría expresar
con palabras cada una de las sensaciones que me invadían, recorrer los 5 pueblos
para poder llegar a mi destino era la meta y que mejor que hacerlo acompañado
por mi ángel de luz radiante.
Comenzamos a adentrarnos al boque que rodeaba
el segundo pueblo, el calor espera a los alrededores, los grandes árboles nos
refrescaron enseguida, tomamos otro descanso, estábamos agotados.
La noche nos alcanzó y aun no llegábamos al
pueblo por suerte encontramos un árbol tirado ya muy seco del cual corte unas
ramas para poder encender una fogata, empezaba a tener practica en eso ya que
logre prenderla, solo los dos en medio del bosque, permanecimos abrazados
viendo cómo se consumían las ramas, el cielo estrellado se apreciaba
perfectamente, nos quedamos así hasta que sueño nos atrapo.
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