domingo, 6 de agosto de 2017

Paginas 77-78



Estaba a unos cuantos pasos de salir del pueblo, el puente colgante en mi espalda se movía con el fuerte viento, estaba a punto de caminar cuando el ángel tiro de mi mano para detenerme, tenía que tomar una decisión muy difícil, el ángel no podía cruzar al siguiente pueblo sin que hubiera una consecuencia, ya no tenía la necesidad de ir a por el circo ya que lo que anhelaba estaba enfrente de mí.
El ángel de luz radiante dio el primer paso para entrar al siguiente pueblo, en el momento en que su pie toco la tierra, su brillo se iba desvaneciendo el silencio no se hizo esperar, sus alas se perdieron con el aire su divinidad si así se le podía llamar se esfumo en un abrir y cerrar de ojos y aun así me quede perdido en su belleza.

—Debemos de seguir al siguiente pueblo para que puedas alcanzar el circo.
—¿Que es lo que acaba de ocurrir? —pregunte muy sorprendido.
—solo puedo conservar esa forma dentro del pueblo después de aquí he decidido acompañarte —después de decir eso comenzamos a caminar—.

  El camino era rocoso y teníamos que subir una pendiente, al llegar a la cima pudimos contemplar el pueblo, estaba casi en ruinas, y tenía poca civilización al comenzar a descender sentí un dolor en el pecho, ella pudo notarlo se estremeció ante lo acontecido y en seguida en su rostro mostro su preocupación.

—no puedo quitarte ese dolor, la sanación también se quedó en ese sitio.
—pasara en un momento, solo necesito descansar un poco y estaré bien no te preocupes —le respondí—.

  Contemplaba el paisaje, para poder bajar teníamos que hacerlo con mucho cuidado ya que podríamos resbalar, se veía perfectamente el pueblo, este había sufrido una catástrofe natural y padeció mucha gente, menos de la mitad de la población trabajaba para reparar aquello que un día fue.

Los caminos estaban muy tupidos, se notaba que nadie los transitaba, las nubes muy alejadas del sol, y sus rayos nos daban de lleno en la cara, no traíamos agua y comenzábamos a deshidratarnos, la preocupación de que no vuelva a ocurrir otro ataque se marcaba perfectamente en su rostro, me quede observándola y sonreí a lo que ella no pudo evitarlo y dejo escapar una sonrisa también la tome de la mano y la atraje hacia mí, nos abrazamos un instante viéndonos directamente a los ojos y después de eso nos besamos.

  Mi corazón latía muy rápido, pero era de felicidad, era mejor que un sueño, no podía dejar de sonreír y así recorrimos el resto del camino, cruzando nuestras miradas cada que podíamos, no podría expresar con palabras cada una de las sensaciones que me invadían, recorrer los 5 pueblos para poder llegar a mi destino era la meta y que mejor que hacerlo acompañado por mi ángel de luz radiante.

  Comenzamos a adentrarnos al boque que rodeaba el segundo pueblo, el calor espera a los alrededores, los grandes árboles nos refrescaron enseguida, tomamos otro descanso, estábamos agotados.  

  La noche nos alcanzó y aun no llegábamos al pueblo por suerte encontramos un árbol tirado ya muy seco del cual corte unas ramas para poder encender una fogata, empezaba a tener practica en eso ya que logre prenderla, solo los dos en medio del bosque, permanecimos abrazados viendo cómo se consumían las ramas, el cielo estrellado se apreciaba perfectamente, nos quedamos así hasta que sueño nos atrapo.

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