domingo, 30 de julio de 2017

Paginas 75-76



Solo la pequeña fogata me mantenía lejos de la completa oscuridad, el recuerdo del periódico en mi cabeza, ese ser era igual no cabía la menor duda, solo quedaba esperar el amanecer, me cobijaba el manto de la noche la soledad se hacía más notoria, de alguna manera me sentía feliz y a la ves melancólico, eran sentimientos encontrados,  llorando en silencio  donde nadie pueda verme, anhelando poder estar entre sus brazos, anhelando escuchar su voz angelical, anhelando poder perderme entre tus ojos. 


   Cuando algo va bien en tu vida llega algo o alguien y todo cambia y ahora este sentimiento, me está   consumiendo lentamente Frustrado por no saber qué hacer cierro los ojos un momento he intento pensar, intento relajarme, pero la cara de ese triste reflejo de payaso viene a mi memoria en este momento, en el reflejo se ve a un payaso sin maquillaje, se lo quita para mostrarse tal cual es y ahora muestra su verdadera cara al mismo tiempo que una lagrima llena de tristeza comienza su camino.


   Después de no lograr dormir me quedé pensando en cómo hacer mi recorrido, me dispuse a caminar, buscando un transporte y justo unos pasos más adelante de camino al pueblo paso un señor con una carreta con esa misma dirección, a lo cual le pedí que, si podía ir con él, —por supuesto que puede ir señor, pero solo llego hasta la mitad de camino —me respondió amablemente—.


   Observe que para llegar tenía que cruzar un enorme puente colgante que se veía a lo lejos, la casa del señor era un poco antes así que esa parte la cruzaría a pie; durante el trayecto me preguntaba que a que me dedicaba y cual era mi propósito de ir al siguiente pueblo ya que allí no hay nada, solo pura escases y hambre, era un pueblo muy marginado.


   No me cobro por el viaje eso me ahorro un poco de dinero, la tarde estaba cayendo y yo ya había llegado a mi destino el puente estaba a unos cuantos pasos, el vértigo por la altura hacía más difícil el trayecto, estaba a punto de caer a punto de caer cuando al otro extremo vi a mi ángel de luz dándome ánimos para continuar, nuevamente estaba herido el lazo del puente había quemado mi mano y la sangre comenzaba a fluir.


 Como pude llegue al otro extremo para poder abrazar a ese ser y con eso le decía adiós al pueblo donde me encontraba antes dejaba atrás parte de un pasado que me atormentaba a ratos.


Lo primero que hice fue correr a abrazar a mi ángel sin pensarlo, por un momento me aparto ante la situación y un sentimiento de tristeza me inundo, pero no tardo mucho ya que una sonrisa se dibujó en mi rostro cuando respondió a mi abrazo sumergiéndome ahora en un sinfín de alegrías, embriagándome de su aroma y de su calidez y perdiéndome ante su belleza infinita.

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