Estaba
como la recordaba, los otros vagabundos que deambulaban por aquí no se
encontraban, el tambo donde prendían fuego para calentarse seguía en el mismo
sitio, nada cambio en todo ese tiempo, los papeles del periódico seguían regados
por el piso un poco más acabados, me quede sorprendido ante la foto de una
portada que tenía uno de los periódicos, ese ser de alas que habían fotografiado
se parecía a mi ángel de luz radiante.
Mis manos
comenzaron a temblar y caí rendido al piso, mis pies no soportaron mi propio
peso, uno de los vagabundos acababa de llegar, me ayudo a ponerme en pie y
pregunto si estaba bien, con mucha amabilidad que hasta quede sorprendido.
—Es
trabajador del circo verdad.
—Así
es buen hombre ¿Por qué la pregunta? —le respondí.
—El
circo se está marchando pensé que tendría que ir con ellos — si, solo que decidí
recorrer este lugar antes de partir —entonces creo que debería apurarse sino se
quedara en este lugar —después de decir eso se recostó en el suelo y se cobijó
con el mismo periódico que mostraba la foto—.
Salí corriendo del lugar, según yo tenía buen
tiempo ya que faltaban cosas que recoger para que pudieran marcharse, por más
que corrí a toda la velocidad que pude no logre llegar a tiempo, el lugar
estaba vacío salvo el baúl de sueños rotos que me habían dejado y una nota que decía:
Para Arlechio: si aún quieres seguir dentro de
este espectáculo, búscanos cinco pueblos adelante.
P.D.
recupérate pronto.
El viento tocaba mi rostro, ya estaba todo
oscuro que apenas y pude ver las letras, que se suponía que tenía que hacer,
con lo que gane no me alcanzaría para llegar hasta el lugar indicado, así que tenía
que pensar en cómo hacer ese recorrido, pero lo principal era encontrar un
lugar para dormir esa noche, —un cuarto de hotel —dije en voz alta—.
El frio comenzó a sentirse cada vez más, el baúl
estaba ligero pues no tenía cosas de mucho peso, dentro también estaba algo de
maquillaje de payaso, los recuerdos que aun guardaba junto con todas esas risas
que logre sacar, dentro estaban guardadas mis memorias, y mis tristezas, cada
uno de mis sueños e ilusiones, dentro estaba guardada la sensación de ese
primer beso. Después de contemplar el interior era hora de ir a descansar.
Podría dormir en cualquier lugar, ya estaba acostumbrado
a eso, así que descarte la idea del hotel, encontré un poco de leña que aún
quedaba y que dejaron, supongo que quisieron ahorrarse especio dentro de los
remolques.
Los búhos empezaban con sus cantos, al igual
que los grillos, logre encender una fogata y me senté a un lado de ella atizándole
para que no se fuera a apagar, las estrellas en el firmamento se podían ver,
los hogares en la distancia también se podían observar, se apreciaba como las
luces iban una a una apagándose quedando todo más oscuro, y quedándome en esa
maldita soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario