Las lluvias son cada vez mas frecuentes, el
clima hace dueto con la melancolía que recorre mi ser, el camino es demasiado
largo, débil y sin motivos para sonreír enfrento mi día a día con sonrisas fingidas,
caminando por las calles con la ilusión de ver a mi ángel de luz, recorro los
lugares donde se hizo presente sin éxito alguno, entre la multitud busco su rostro,
hay algunos que se llegan aparecer, pero no es el mismo, no tienen su dulzura y
su delicadeza solo siento la desesperación de no poder estar ante su presencia,
al no poder perderme en su mirada, al no poder escuchar el dulce acento de su
voz y al no poder estar de nuevo entre sus brazos perdiéndome en su aroma,
siento la desesperación de no poder sentir nuevamente sus labios.
Su ausencia es notoria no ha pasado ni un
mes y me siento perdido en esta soledad, el proyecto del circo sigue en pie
pronto se marchará, se escuchan rumores de que no todo el personal podrá marcharse
y de que están en busca de nuevos talentos, el pobre violinista ha dejado el
circo pues no cumplió las expectativas del hermano malévolo y se fue para no
regresar.
La
situación está muy tensa, los lobos han bajado hasta las fronteras del circo en
busca de alimento con más frecuencia, hay el nuevo ambiente dentro del circo…
la gente del lugar estaba allí por necesidad y por sus grandes talentos, el
augusto y el contra Augusto por primera vez no los veo sonreír, al igual que el
cara blanca esta fuera de sus casillas no se encuentra seguro de si, tanto que
contagia su nostalgia, el payaso mimo expresa tristeza no se mueve, se supone
que yo soy el Tramp no ellos, yo que puedo hacer si siento un gran vacío dentro
de mí, ha pasado el tiempo muy lento desde que deje de hablar con aquel ser que
se presentaba en sueños y que trae consigo una luz inmensa, no logro saber el
motivo del porque se fue, acaso fue por ese primer beso, estoy propenso a caer
en una profunda melancolía que parece ser inevitable. Es extraño lo que siento
esta vez, es como si una parte de mí me fue arrebatada sin aviso alguno, el
payaso que habita dentro de mí ya no pude hacer reír a la gente. No puedo suprimir esos recuerdos del pasado y allí se quedaran, aunque pase el
tiempo quizá alguno logre que se borren, pero no serán borrados del todo en
algún momento renacen sean buenos o malos.
Las
lágrimas también son inevitables sumergido en soledad, me enamore, lo reconozco,
pero esto es algo inalcanzable; yo un simple mortal, ella un ángel especial y
parece que solo en sueños la puedo alcanzar desea su libertad, ¿pero ¿qué es lo
que la detiene? Donde quiera que estés ángel mío te necesito… y justo en esta
noche se hacen presentes las palabras que menciono aquel ser de luz radiante,
van tomando formas extrañas al paso que las paredes se cierran lentamente, todo
se ve más colorido a mí alrededor; dentro de la celda de mis pensamientos todo
se torna de un color oscuro, tendré que aprender a vivir así nuevamente, como
cuando caminaba de la mano con la melancolía, solo me quede acompañado de la
soledad. La noche conoce todos mis secretos y sabe que el estar solo es muy doloroso, las lágrimas que se llevó el viento
iban cargadas con mis emociones y mis más grandes anhelos. Parece que estoy
muerto en vida, pero sigo en el mundo de los vivos, esperare noticias de ese
ser mientras tanto me quedare en las sombras del olvido embriagándome de esta desesperación.
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