Capítulo 3
“Cambios en el circo”
No
me di cuenta que el espectáculo fue un éxito, solo veía las risas que me
sofocaban por los nervios que me consumían, siento la nostalgia de recordar
aquellos aplausos, quisiera detener la tristeza que hay en mi corazón; pero,
¿cómo puedo vencer a la melancolía? imágenes salen a flote, veo oscuridad a mi
alrededor, entre mis sueños veo mi ataúd; aún no consigo recordar ¿quién soy?,
recordar mi pasado, al menos consigo que la gente ría, risas que perecen
espadas atravesando mi pecho ya que no estoy acostumbrado a eso, soportando los
insultos de algunas personas entre el público cuando no los hago reír. No tengo
derecho a ensayar para salir a escena, solo muestro parte de mi ser, ríen, ríen
a carcajadas en mi cara y es cuando las burlas e insultos desaparecen de sus
miradas, cada función es demasiado gestante para mí, quisiera que alguien me
escuchara…
—¿En
esta soledad infinita a quien puedo acudir?.
Se
encuentran todos dormidos mejor guardo todo en mi interior no quiero que se
enteren de mi dolor, quiero llevar esa carga yo solo. Mi espíritu está seco no encuentro la luz que necesito, estoy sentado de nuevo en el rincón del
olvido con mis manos en la cabeza, mi, corazón se debilita apresuradamente en
cada trago de alcohol, la sangre comienza a fluir a través de mi boca en cada
tosido junto con un sentimiento que no puedo expresar, no ha dejado de llover y
cada gota de lluvia manchándose con el color de mi sangre, espero y esto solo
sea un sueño no sé si estoy durmiendo.
Esperando que llegue el amanecer para poder
ver la radiante luz del sol, vencido ante tal dolor arrojo la botella de
alcohol contra el piso los vidrios que rebotan contra el suelo rasgan mi piel
con la misma fuerza del impacto, estoy tan cansado y ebrio que pierdo el conocimiento por un momento y al
despertar las heridas hechas por los cristales se desvanecieron, entre el lodo
se pueden apreciar huellas de un ser
humano que camino descalzo en la misma dirección donde me encontraba tirado, es
un hecho me estoy volviendo loco.
Cada
vez que pienso en el pasado, entra en mi un sentimiento muy doloroso,
acompañado de un silencio y un viento que me susurra en un acento muy
melancólico: “estas solo, no hay nadie”, con desesperación intento correr, pero
¿Correr a qué? ¿A mis miedos?. Sería muy tonto buscar una salida a los recuerdos que componen mi pasado si no sé
nada de mí, con lágrimas en mis ojos sé que estoy vivo y que me aferre a la
vida, la noche perece eterna, hoy las
estrellas no brillan y el suelo es demasiado frio mi vela está por terminarse,
estoy a punto de quedarme en medio de la oscuridad, el sueño me está venciendo
mis parpados pesan mucho al menos ha dejado de llover no quiero serrar los
ojos, no quiero hacerlo, en el instante en que los sierro veo mi ataúd, esta
solo no hay nadie ahí, solo mi cuerpo que se encuentre inerte, despierto de
momento !ah¡ qué bueno que fue solo un sueño aunque parecía muy real y las
huellas siguen marcadas entre el lodo en dirección a los rosales.
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