Es
de día todo parece normal sin embargo hay que hacer fila para poder desayunar
algo, todo es tan raro, mientras probaba el primer bocado recordé las huellas y
me propuse ir en esa dirección después del desayuno.
—Muy
buenos días amigo parece que tuvo una noche muy pesada, se nota en sus
parpados. —Dijo uno de los payasos muy amablemente.
Me
quedé pensativo no podía decirle de mis alucinaciones o si fue real lo que vi
de quien son esas huellas, los vidrios seguían tal cual quedaron después de
romperse la botella de alcohol, pero mis heridas habían sanado.
—Buenos
días amable persona solo tengo una gran resaca después de unos cuantos tragos. —lo
entiendo igual nosotros en ocasiones nos reunimos para beber algo, platicamos
sobre cualquier tema y proponemos nuevas formas de hacer reír. —Me parece una buena idea sin embargo no sé si
el jefe lo apruebe. —Lo entiendo y sé a qué te refieres, es una situación muy
rara lo que pasa aquí, cada periodo del tiempo el jefe actúa de forma extraña
es como si fuera alguien muy diferente del que conocemos, ya te acostumbraras.
Terminado
el desayuno me disponía a partir en dirección a esos rosales cuando el jefe gritándome
desde su remolque me dijo que fuera para a con él. —veo que piensas salir a dar
un paseo. —Si Sir. Quiero ir a explorar un poco la zona e ir también al pueblo.
¿Tienes conocidos en el pueblo? —dijo en acento prepotente. La verdad no quería
responder a esa pregunta, y su mirada era muy penetrante. —Veras, la cosa es
que primero debes de terminar los deberes y después de que termines tienes el día
libre igual que los demás.
Cuando llegue a este lugar era muy diferente. Solo
era un engaño, todo en este mundo son engaños, necesito que alguien me vea a
los ojos y me diga que es lo que tengo aparte del dolor que me produce la
tristeza y la soledad. Elogio mi estupidez y elogio mi pasado porque gracias a
ellos soy lo que soy, firme un contrato que me mantiene ligado al dolor, a este
sitio, enfocándose al payaso que hace reír en base a sus desgracias. Tarde mucho
tiempo y callo la noche, las estrellas no se ven, el cielo oscuro es muy bello,
solo una estrella se puede ver entre esta noche espesa, corro hacia los rosales
buscando el paradero de ese ángel de luz radiante porque es lo que parecía o de
verdad estaba alucinando.
La gente del circo está durmiendo, se escucha
uno que otro ronquido, en conjunto con los croar de las ranas y los ¡cri-cri,
cri-cri! de los grillos, no sé cómo
pueden dormir tan tranquilamente hoy fue un día muy duro para todos, el león se
puso agresivo y fuera de control la gente pensó que era parte del espectáculo,
al igual que las situaciones jocosas con las que me enfrento a diario y que
disfruta mucho la gente, lo que más les gusta ver es que me hago daño, parte de
ese daño lo he causado yo. Ahora lo que busco es mi libertad, parece ser que no
son suficientes mis esfuerzos, lo que hago es en vano, no logro conseguir la
luz que necesito, sigo siendo el payaso triste, el títere que dejaron en el
rincón del olvido; mi alma anhela ser libre… necesito hablar para evitar caer
en la depresión, todos mis planes arruinados, el alcohol no logro reducir mi
sed y esa ansiedad, mi corazón está demasiado lastimado; es por eso que no
tengo derecho a ensayar poco a poco lo voy comprendiendo.
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