Caminar
bajo el manto de la noche no es tan malo, la luz de la luna es muy buena
acompañante, los arboles moviéndose con el viento y algunos se ven muy
escalofriantes, el viento frio corta un poco mi respiración, muy a lo lejos se
escucha el aullido de un lobo en dirección contraria al pueblo, conforme me voy
adentrando más al bosque de mis ilusiones el temor me va consumiendo y después
de caminar por un buen rato llegue a donde se encontraban esas bellas flores
silvestres, su color rojo me recordó mi sangre y sus espinas el dolor de mi
piel rascándose por haberme caído. Temeroso corto una flor pues no quiero
hacerme más daño y la sostengo en mis manos, contemplo su dulce aroma, su
tonalidad y su forma. Después de estar un largo tiempo comprendí que todo había
sido un sueño y decidí regresar a ese grande lugar lleno de magia, pero que al
mismo tiempo también era un lugar lleno de desgracias para mí. No me di cuenta
que alguien mas me había seguido muy silenciosamente, me di cuenta porque al
regresar se veían otras pisadas que no me pertenecían.
—¿Quién anda allí? ¿Porque me estas siguiendo? —solo se escucho el silencio del lugar y un búho que estaba muy despreocupado.
—¿Quién anda allí? Volví a preguntar con un tono desafiante.
—Tranquilo buen hombre soy yo. —grito con una voz muy firme.
—¿Quién anda allí? ¿Porque me estas siguiendo? —solo se escucho el silencio del lugar y un búho que estaba muy despreocupado.
—¿Quién anda allí? Volví a preguntar con un tono desafiante.
—Tranquilo buen hombre soy yo. —grito con una voz muy firme.
Aunque
estaba oscuro note la silueta de aquella persona oculta tras un tronco viejo,
pude reconocer la voz y al mismo tiempo identifique de dónde provenía, me llene
de sorpresa al descubrir que el dueño del circo me había seguido.
—¿Por qué me está siguiendo?
—¿Por qué me está siguiendo?
—No lo tomes a mal solo quería asegurarme de
que estuvieras bien, te vi algo preocupado en la mañana y por eso decidí
seguirte es por eso, después de todo eres un trabajador mío y me preocupa tu
bienestar. —Estoy bien Sir. No se preocupe solo vine a cortar esta flor y
despejar mi mente un rato, pienso en nuevas formar de hacer reír a la gente y
encuentro tranquilidad en este lugar. —entonces creo que me preocupe de más
hijo, pero vamos deberíamos regresar también debes de dormir un poco. Se acercó
a mí para disponernos a regresar, en su mano traía un rifle de los que se
ocupan en el circo para sedar a los animales, un arma inservible a mi parecer
por si un peligro nos asechaba.
De
regreso en mi remolque, desanimado contemplo una vez más la belleza de esa
flor. Todo había sido solo un sueño no hay un ángel de luz solo la ridícula
soledad, las lagrimas comienzan a salir, entra en mí una nostalgia que no puedo detener, es demasiado tarde no sé dónde se encuentra ese ser en el
que he puesto mi atención, dentro de mi corazón crese la idea de que es real,
pero debo de ser realista, no creo que un ser de luz descienda como estrella
fugaz solo para verme.
Faltan
pocas horas para que se vea el amanecer, el cielo es de color gris, hay
demasiado silencio, no puedo detener mi llanto, siento esa profunda tristeza en
mi corazón que bloquea los momentos felices de mi vida. El bosque de mis
ilusiones secándose, el rio de lágrimas creciendo, agotado y desanimado vencido
por el sueño suelto la rosa sin darme cuenta, al mismo tiempo me sumerjo en un
sueño más.
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