domingo, 2 de abril de 2017

Paginas 41-42



La caja no pesaba mucho, era demasiado estorbosa, su contendió era algo peculiar, al abrir la tapa el tramoyista saco una jaula muy rara, y reforzada —me puedes decir para que es esta jaula buen hombre, —yo tampoco lo se el jefe me pido que la trajera, pero no me dio esa información, —se le agradece por su respuesta, le decía mientras me retiraba para seguir con mis labores.
Las personas ganan batallas, pero nunca le ganaran a la soledad; viviendo entre sombras he conocido el dolor, el miedo, la angustia y la desesperación, he visto muchos atardeceres pasar; muchos de ellos son hermosos otros llegan con tormentas y todos los he visto solo.
Caminando en senderos oscuros con una mirada perdida viendo como todos me ignoran al intentar hablarles o se quedan consternados por como esta mi atuendo, en el Circo mis mismas ropas son mi uniforme, mi gran disfraz de Arlechio, en la calle a la luz del día soy solo un vagabundo, un transeúnte más,  todo lo que quiero decir son simples sentimientos que no puedo ocultar, las personas no siempre son buenas, dañan más con sus palabras que con un golpe. Fragmentos del tiempo intento detener con mis manos, solo consigo retener malos recuerdos, encerrándome en una profunda melancolía buscando ayuda, buscando un poco de luz, intento sonreír, pero solo siguen siendo sonrisas fingidas.
He tropezado muchas veces y con mucho esfuerzo me he levantado, esta vez estoy más débil y no sé si puedo levantarme de nuevo, mis fuerzas me abandonan no he podido terminar mis labores, me siento muy mareado y siento un ligero dolor en el corazón como un piquete muy agudo, me cuesta trabajo respirar todo se empieza a nublar, pierdo el conocimiento.
No sé cuánto tiempo paso cuando reaccione estaba en el mismo lugar, miro las estrellas y les pregunto ¿dónde está mi ángel? extraño el sonido de su voz no quiero quedarme en la oscuridad, la soledad nueva mente toca a mi puerta no sé si abrir, o no…
Uno de los tramoyistas me pregunto ¿Qué donde estaba? Y el por qué no avise de mi ausencia, le dije que me había desmayado y que acababa de reaccionar, —creo que esa explicación se la debes de dar a alguien más que por cierto está muy enojado.
Era muy de noche para despertar al jefe, así que decidí irme a mi remolque y esperar que sea de día para pedir disculpas, me recuesto en la cama para descansar, mi alma se encuentra agobiada, buscando una solución, un alivio a mi vida imagino que hablo con ese ser para mantener firme mi espíritu y dejar de sentir miedo esperando que llegue el fin. Por más que intento recordar mi pasado no logro conseguirlo a pesar de que empiezo a ver la vida de una manera distinta, los primeros rayos del sol tocan mi cara fue una noche muy larga y no encontré ninguna manera para evitar esta nostalgia, era momento de acudir con el jefe y pedirle una disculpa por haberme ausentado sin querer; en la puerta estaba el hermano del jefe sentado sobre una silla mecedora, —te estaba esperando, espero me des una buena explicación por tu ausencia de ayer o que estés listo para marcharte de este sitio.

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