Para
el primer espectáculo abrieron las trapecistas mientras en otra de las pistas
estaban los malabaristas, en la tercera pista estaba la de mostración de fuerza
por parte de los dos hombres llenos de músculos los cuales cortejaban a las doncellas
trapecistas, mi turno era después de los domadores, cada uno de ellos ocupaba
su propia pista en la principal y más grande estaban los leones amaestrados, en
la pista del lado derecho un elefante y un oso que podían jugar con una pelota,
y en la pista del lado izquierdo estaban unos leopardos que saludaban a la audiencia
haciendo referencia junto con un gran tigre.
Las
luces se apagaron justo cuando casi terminaba su turno, me encontraba a punto
de salir a escena, los animales se descontrolaron, se escuchaban sus rugidos y
la gente entro en pánico, después de un breve momento las luces se encendieron,
uno de los domadores no estaba donde tenía que estar, estaba ausente, en su
lugar estaba yo inmóvil cubriéndome con una silla, la gente horrorizada me miraba
con consternación se escuchaban algunos comentarios como: pobre se lo van a
comer; los niños no sabían que estaba pasando, todo era parte del show decían los
padres para que ellos no entraran en temo; inmóvil y temblando en medio de la
pista, preguntándome qué diablos estaba haciendo allí, lo distraído que soy me
llevo directo a esa situación, ese gran tigre que había estado alimentando
diariamente me miraba fijamente, me estaba acechando, ahora yo seré su comida, cerré
los ojos un instante y al abrirlos entre las gradas en la parte más lejana se
encontraba el ángel de luz radiante sin ese resplandor que caracterizaba a ese
ser de belleza infinita y sentí mucha tranquilidad no tuve miedo de morir y en
ese momento apareció el otro domador haciendo las señas que el tigre entendía y
este entro solo a la jaula, el ángel de luz había desaparecido o quizá se había
mesclado entre el público y por más que busque no había nadie con sus características,
nadie sonreía de la misma manera, el público aplaudió a ese domador, mis
compañeros payasos corrieron a ver si me encontraba bien, todo me daba vueltas,
mi corazón estaba muy acelerado pero continúe con el acto sobre esforzándome ignorando
cada uno de esos avisos que daba mi corazón, la taquicardia comenzaba a ceder
mientras yo me tranquilizaba, el sketch que hacían mis compañeros era sobre una
pelea de box para ver quién era más fuerte, yo tenía que ser el que arruinaba
la pelea, pero nunca me dijeron que tenía que hacer entonces empecé a improvisar.
Cuando ellos figuraban que se daban golpes con
sus enormes guantes que no pesaban nada, pero parecía que sí, sus enormes
zapatos chocaban y no se podían alcanzar, seguían con los golpes, se pasaban
derecho o no se atinaban, el público no para de reír, ¡mooooomento señores! ¿Por
qué pelean? Justo cuando dije eso un golpe fue directo a mi rostro y terminé en
el piso.
—Ya
viste lo que hiciste, ya le pegamos a este señor.
—Fue tu culpa haber para que dices que eres más fuerte que yo.
—Fue tu culpa haber para que dices que eres más fuerte que yo.
—No
la culpa es tuya por decir que eres más fuerte que yo.
Empezaban
a pelear de nuevo y justo cuando me levantaba otro golpe me daba de lleno en la
cara.
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