domingo, 16 de abril de 2017

Paginas 45-46



Para el primer espectáculo abrieron las trapecistas mientras en otra de las pistas estaban los malabaristas, en la tercera pista estaba la de mostración de fuerza por parte de los dos hombres llenos de músculos los cuales cortejaban a las doncellas trapecistas, mi turno era después de los domadores, cada uno de ellos ocupaba su propia pista en la principal y más grande estaban los leones amaestrados, en la pista del lado derecho un elefante y un oso que podían jugar con una pelota, y en la pista del lado izquierdo estaban unos leopardos que saludaban a la audiencia haciendo referencia junto con un gran tigre.

Las luces se apagaron justo cuando casi terminaba su turno, me encontraba a punto de salir a escena, los animales se descontrolaron, se escuchaban sus rugidos y la gente entro en pánico, después de un breve momento las luces se encendieron, uno de los domadores no estaba donde tenía que estar, estaba ausente, en su lugar estaba yo inmóvil cubriéndome con una silla, la gente horrorizada me miraba con consternación se escuchaban algunos comentarios como: pobre se lo van a comer; los niños no sabían que estaba pasando, todo era parte del show decían los padres para que ellos no entraran en temo; inmóvil y temblando en medio de la pista, preguntándome qué diablos estaba haciendo allí, lo distraído que soy me llevo directo a esa situación, ese gran tigre que había estado alimentando diariamente me miraba fijamente, me estaba acechando, ahora yo seré su comida, cerré los ojos un instante y al abrirlos entre las gradas en la parte más lejana se encontraba el ángel de luz radiante sin ese resplandor que caracterizaba a ese ser de belleza infinita y sentí mucha tranquilidad no tuve miedo de morir y en ese momento apareció el otro domador haciendo las señas que el tigre entendía y este entro solo a la jaula, el ángel de luz había desaparecido o quizá se había mesclado entre el público y por más que busque no había nadie con sus características, nadie sonreía de la misma manera, el público aplaudió a ese domador, mis compañeros payasos corrieron a ver si me encontraba bien, todo me daba vueltas, mi corazón estaba muy acelerado pero continúe con el acto sobre esforzándome ignorando cada uno de esos avisos que daba mi corazón, la taquicardia comenzaba a ceder mientras yo me tranquilizaba, el sketch que hacían mis compañeros era sobre una pelea de box para ver quién era más fuerte, yo tenía que ser el que arruinaba la pelea, pero nunca me dijeron que tenía que hacer entonces empecé a improvisar.

 Cuando ellos figuraban que se daban golpes con sus enormes guantes que no pesaban nada, pero parecía que sí, sus enormes zapatos chocaban y no se podían alcanzar, seguían con los golpes, se pasaban derecho o no se atinaban, el público no para de reír, ¡mooooomento señores! ¿Por qué pelean? Justo cuando dije eso un golpe fue directo a mi rostro y terminé en el piso.

—Ya viste lo que hiciste, ya le pegamos a este señor.
—Fue tu culpa haber para que dices que eres más fuerte que yo.

—No la culpa es tuya por decir que eres más fuerte que yo.

Empezaban a pelear de nuevo y justo cuando me levantaba otro golpe me daba de lleno en la cara.

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